Trump se impone contra Irán en base a una superioridad abrumadora tecnológica y militar

Eliminar al jefe adversario el primer día de guerra equivale a ganar la guerra por la mitad.

La eliminación del Líder Supremo, Ayatollah Alí Khamenei, y los 48 principales jefes militares del ejército y la Guardia Islámica iraní en las 3 horas iniciales de combate, en base a una operación exquisita de inteligencia de la CIA y el Mossad, desmoralizó completamente al alto mando de la República Islámica, y lo forzó a admitir que la guerra contra EE.UU e Israel no podía ser ganada.

A esto se sumó la percepción absolutamente objetiva de la inmensa superioridad tecnológica y militar de la alianza entre EE.UU. e Israel, en el momento de mayor debilidad y aislamiento internacional de la República Islámica en sus 47 años de historia.

Y ahora se impone una ecuación donde el poderío bélico del Pentágono y de las fuerzas de defensa israelíes actúan con el impulso de una coalición victoriosa.

Los logros de esa coalición en los primeros 7 días de combate son los siguientes:

  • Controla la totalidad del espacio aéreo iraní, y dispone de una completa libertad de acción sobre todo el territorio de la República Islámica.
  • Ha destruido más de 90% de los lanzadores de misiles iraníes, lo que implica que Irán ha perdido más de 80% de su capacidad de ataque misilístico.
  • Todas las 47 naves de guerra de la armada iraní han sido hundidas, por lo que ha desaparecido la capacidad de amenazar al transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz, por donde transcurre más de 20% del comercio mundial de crudo, y 40% del total de las importaciones de petróleo de la República Popular, que es el mayor consumidor del mundo.
  • Israel ha convocado a 100.000 reservistas a las filas de las Fuerzas de Defensa, y el Pentágono ha reestructurado su personal militar en el mundo entero, y envía a Medio Oriente más de 50.000 soldados a luchar contra Irán.

Raymond Aron sostiene que “la historia no es determinista, pero hay un determinismo en la historia”. Esto equivale a señalar que un componente esencial del proceso histórico es el ejercicio pleno de la libertad por sus protagonistas; por eso “la guerra es ante todo un arte”, y los más relevantes jefes militares son inequívocamente “grandes artistas”.

También implica que la estrategia es enemiga de los pronósticos porque en la historia lo único seguro es que siempre sucede lo imprevisible. Pero al mismo tiempo los grandes factores económicos y tecnológicos son los que determinan el rumbo de los acontecimientos. “En el caso de guerra, los que deciden son los grandes batallones”, dice Napoleón.

El precio del barril de crudo alcanzó a US$ 93/barril en los primeros 7 días de guerra, con un aumento de 17% en este período; pero en la Guerra de Yom Kippur de 1973, cuando la OPEP clausuró la totalidad de los pozos petroleros de Medio Oriente, el crudo trepó 260%; en la guerra entre Irak e Irán de 1980, aumentó 180%.

Hay dos razones fundamentales que hacen la diferencia entre estos grandes acontecimientos históricos: en primer lugar, la economía de EE.UU. es completamente distinta a lo que era entonces, y ahora encabeza la 4° Revolución Industrial arrastrada por la Inteligencia artificial; y por eso utiliza hoy menos energía, menos materias primas, e infinitamente menos fuerza de trabajo. El consumo de energía por unidad de producto en EE.UU. hoy es 60% inferior a lo que era en 1970 y esta ecuación se intensifica a medida que la automatización se acentúa.

Hay que agregar que la revolución del shale gas y el shale oil de EE.UU. en los últimos 15 años lo ha convertido en el primer productor y exportador mundial de energía y en el número 1 de la producción y exportación de gas líquido (LNG) del sistema global.

Esto hace que Medio Oriente haya perdido en gran escala relevancia estratégica y geopolítica en el sistema mundial.

El presidente Donald Trump ha corrido extraordinarios riesgos políticos en esta etapa crucial de su mandato al decidir el ataque a Irán.

La estrategia volcada al pasado piensa siempre en términos de la “peor hipótesis”, y tiene por eso un carácter esencialmente militar. En cambio, la actual visión estratégica parte de la noción de crisis, y no de guerra, y aspira a descubrir y ampliar el “campo de lo posible”, que es el de las oportunidades.

Si Trump pierde esta guerra, lo que es sinónimo de que adquiere un carácter prolongado, sin un fin a la vista, tiene perdida las elecciones de medio término del 4 de noviembre, y de inmediato los triunfantes demócratas van a iniciarle su 4° juicio político para impedirle continuar hasta 2027.

Pero ¿qué ocurre si Trump logra imponerse en esta guerra crucial contra la República Islámica? En ese caso, logrará un triunfo abrumador en las elecciones de noviembre, fracturando a los demócratas, y designando de inmediato a la fórmula vencedora de los comicios de 2027: J.D. Vance / Marco Rubio. Entonces el fenómeno MAGA se extenderá por otros 8 años, o quizás más. “Este es un mundo tan raro, que incluso las cosas pueden salir bien si uno actúa correctamente”, dice Gilbert K. Chesterton.

No hay que descartar que para Trump lo posible se torne en realidad “…en este mundo tan raro”.

fuente: CLARIN

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adblock Detectado

Considere apoyarnos deshabilitando su bloqueador de anuncios