
El proyecto Lake Ringgold es una gigantesca obra de ingeniería que, según sus autores, servirá para garantizar el suministro de agua en Wichita Falls, Texas, frente a una posible sequía. Pero la obra también podría inundar más de 16.000 acres de tierras agrícolas en el condado de Clay. Por eso, una jueza revocó el permiso de construcción, al menos por ahora.
Varios propietarios de ranchos y granjas del condado de Clay llevan años de presentaciones judiciales para oponerse al proyecto. El pasado 9 de octubre, una jueza decidió detener las obras, según informa KAUZ News Channel 6. La medida, con todo, no es definitiva porque el gobierno municipal puede apelarla ante un tribunal superior.
El proyecto Lake Ringgold incluye una presa sobre el río Little Wichita y un embalse con una capacidad prevista de unos 275.000 acres-pie de agua (unos 339 millones de metros cúbicos). Precisamente, es el embalse el objeto de debate desde hace muchos años.
Los residentes de Wichita Falls rechazaron la construcción de la presa por un margen de dos a uno en septiembre de 1958. Pero la ciudad inició el proceso actual para obtener un permiso tras una sequía sin precedentes que diezmó los embalses existentes.

En 2023, la ciudad estimó el costo de construcción del la presa en 544 millones de dólares. Los consultores de la ciudad para el proyecto, Freese y Nichols, han estimado que se tardaría entre 15 y 20 años en completar el llenado del embalse una vez que comiencen las obras.
¿Qué harán ahora?
En un comunicado, la ciudad de Wichita Falls reconoce el fallo del Tribunal Distrital Nº 459, presidido por la jueza Maya Guerra Gamble, que anula la aprobación del permiso para el reservorio del lago Ringgold.
“El paso de hoy es solo uno de muchos a lo largo del camino hacia la autorización definitiva y la construcción del lago Ringgold y somos conscientes de la situación que provocó este proyecto en primer lugar”, dijo el director de Obras Públicas Russell Schreiber.

De esta manera, la ciudad adelantó que seguirá trabajando con la Comisión de la Texas sobre la Calidad Ambiental (TCEQ) a través de los oficios del fiscal general de Texas en relación con el proceso de autorización.
El estado y la ciudad tienen sus motivos para tratar de concretar este proyecto. La sequía de 2011, que puso bajo una fuerte presión los recursos hídricos de la región, alentó la preocupación de las autoridades por disponer de reservas suficientes de agua durante futuros períodos de escasez.
Pero los propietarios que serán afectados por el embalse sostienen que el proyecto tendrá consecuencias importantes para la actividad ganadera, la propiedad privada y la conservación de la naturaleza. La superficie que podría quedar bajo el agua incluye terrenos utilizados para la producción agrícola y la cría de ganado, además de hábitats de fauna silvestre y de pradera nativa.

La controversia llegó a los tribunales después de que la TCEQ aprobara el permiso de uso del agua en 2024. Un grupo de propietarios y organizaciones ambientales impugnó esa autorización para intentar detener el proyecto. Finalmente, la jueza Guerra Gamble anuló la decisión de la agencia estatal que había concedido el permiso.
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