
La comunidad educativa del IPEM 365 René Favaloro de Villa Carlos Paz vivió horas de tensión tras la aparición de una amenaza de tiroteo en uno de los baños de varones. Sin embargo, en medio de la preocupación, un grupo de alumnas decidió convertir el episodio en una oportunidad para reflexionar colectivamente y generar un mensaje alternativo frente a la violencia.
Durante una actividad escolar, Morena Jordan, Sofía Rivarola y Mia Rodríguez impulsaron una intervención en el patio con carteles que resignificaban el mensaje original hacia consignas de paz. “Preocupa que un tema tan serio se convierta en un trend”, advirtieron, señalando el rol de las redes sociales en la banalización de hechos graves.


El disparador fue una pintada intimidatoria que obligó a activar protocolos de seguridad y a dar intervención a la Justicia y la Policía. En paralelo, el trabajo en el aula permitió abrir un debate profundo sobre los límites del humor y la creciente desensibilización frente a la violencia entre adolescentes.
Las estudiantes remarcaron que muchas veces estos temas se abordan con liviandad. “No sería lo mismo, no se reirían”, reflexionaron al recordar cómo cambiaría la reacción si una tragedia afectara directamente a su entorno cercano.
En ese sentido, advirtieron que la falta de empatía puede tener consecuencias peligrosas. “Si no hablamos estos temas, es peor”, sostuvieron, destacando la importancia de generar espacios de diálogo tanto en la escuela como en las familias.
Otra de las jóvenes optó por no modificar el mensaje original en su intervención para preservar su crudeza. “El mundo está violento, hay guerras y comunidades en Internet que refuerzan ideologías extremas”, expresó, enmarcando el hecho en un fenómeno más amplio y estructural.


Además, describieron dificultades concretas dentro del aula para sostener debates serios. “Cuando uno quiere opinar, le dicen que exagera”, señalaron, evidenciando un clima donde las risas y descalificaciones interrumpen la reflexión.
Finalmente, dejaron un mensaje directo a sus pares y a la sociedad. “No es gracioso” y “nunca sabemos lo que puede pasar”, insistieron, alertando sobre el impacto que estos contenidos pueden tener en jóvenes atravesados por problemas de salud mental y expuestos a discursos violentos.
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