Temor a una invasión rusa?: Rumania y Moldavia juegan con la idea de la reunificación

Moldavia, antigua república socialista soviética, podría encontrar una fórmula acelerada para ingresar en la Unión Europea y en la OTAN, y Bruselas encontraría otra bronca con Moscú, que trata al país como si fuera parte de su patio trasero. Moldavia y Rumania juegan con la idea de una reunificación que tiene bases históricas reales.

Rumania nació en 1859 de la unión de dos principados: Moldavia y Valaquia. Pero la Moldavia de entonces era el principado histórico, con capital en Iasi, no el territorio que hoy conocemos como la República de Moldavia.

El territorio que hoy es Moldavia se llamaba entonces Besarabia y formó parte de Rumania entre las dos guerras mundiales, entre 1918 y 1940, cuando la URSS se anexionó el territorio tras el pacto Molotov-Ribbentrop por el que los nazis y los soviéticos se repartieron el este de Europa antes de que Hitler violara ese pacto y atacara a la URSS.

Los distritos de Besarabia fueron unidos por Stalin a una franja de territorio ucraniano, la Transnitria, al este del río Dniester. Así nació, en agosto de 1940, la República Socialista Soviética de Moldavia.

La caída de la URSS en 1991 provocó la independencia de Moldavia. A partir de ahí el país siguió en solitario mientras su hermana y vecina Rumanía ingresaba en la OTAN en 2004 y en la Unión Europea en 2007. Moldavia quedó fuera porque la Transnitria la controlaban y controlan fuerzas rusas, por la influencia de Moscú y por las minorías rusófonas en su territorio.

El ataque ruso a Ucrania cambió también este escenario porque a Moldavia le entró el miedo. Ese mismo año presentó su candidatura al ingreso en la Unión Europea y en octubre de 2024 el país aprobó en referéndum su futuro ingreso en la UE. Los informes de la diplomacia europea dicen que Rusia gastó casi 400 millones de euros para fomentar el voto negativo.

El presidente de Rumanía, Nicusor Dan, llega a una reunión informal de los miembros del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica. Foto EFE

El país ya recibió el estatus de país candidato y empieza poco a poco a negociar su adhesión a la Unión Europea, pero sabe que ese proceso puede durar más de una década. La alternativa acelerada pasa por volver a los libros de historia y a la unión con su vecina Rumania. La historia común, un idioma que es el mismo aunque se llame moldavo o rumano y que casi 900.000 moldavos (de una población que no llega a 2,4 millones de personas) tenga ya también pasaporte rumano, empujan a ese escenario.

Maia Sandu, la presidenta, dijo por primera vez el 12 de enero pasado: “Si tuviéramos un referéndum de reunificación, yo votaría a favor de la unión con Rumanía”. La oposición prorrusa exigió su dimisión y la acusó de traición.

Pero del lado rumano la reacción fue positiva. El presidente Nicusor Dan lo había adelantado a finales de 2025 y lo repitió en abril pasado. Dijo que “aunque respeto plenamente la voluntad de los ciudadanos de la república vecina” y que “no tomaré ninguna medida” hasta que una clara mayoría de moldavos no empuje hacia la unión, “yo lo apoyo personalmente”. El Parlamento rumano votó por unanimidad en 2018 una resolución que sigue activa y que dice que Rumanía apoyará la unión si Moldavia la pide.

Los sondeos no son claros. Los últimos, de marzo pasado, cifran en un mínimo de 42% y un máximo de 47% el porcentaje de población dispuesta a la unión ahora mismo. En Rumanía el apoyo a la unión supera el 70%. El 85% del país tiene el moldavo o el rumano (que son la misma lengua) como lengua materna.

Moldavia y Rumanía no dieron todavía ningún paso legal y oficial ante la Unión Europea y la OTAN, pero tienen un precedente que les sirve. En 1990, tras la caída del Muro de Berlín, la reunificación de Alemania oriental y Alemania occidental hizo que la parte oriental entrara automáticamente en la Unión Europea y la OTAN.

Moldavia necesitaría cambiar su constitución porque hoy establece la neutralidad militar del país, lo que impediría entrar en la OTAN, aunque no en la Unión Europea. Y debería buscar una solución a la Transnitria, que no controla pues está bajo control de tropas rusas desde el final de la Guerra Fría. Una solución sería aceptar su petición de independencia.

Varias decenas de escritores de los dos países pidieron este mes de mayo en una carta conjunta que los dirigentes políticos empiecen a dar pasos concretos.

PB

fuente: CLARIN

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