“Tecnoansiolíticos: seguiremos jugando?”

Antes de reflexionar sobre el complejo escenario digital, nos enfrentamos a un problema global acuciante: cómo evitar que los chicos se alienen frente a las pantallas, perdiendo el sentido de realidad, la socialización y la interacción con su entorno.

La respuesta regulatoria ya comenzó en el mundo. Francia prohibió el acceso a redes sociales para menores de 15 años y Australia vedó las principales plataformas digitales a menores de 16. En el plano educativo, Noruega se convirtió en el primer país europeo en prohibir de forma explícita el uso de Inteligencia Artificial generativa en escuelas primarias para niños de 6 a 13 años ante el retraso pedagógico.

Los dispositivos electrónicos, consumidos como caramelos de la nueva era, nos obligan a repensar cómo generar intercambios interesantes sin pretender volver al pasado de manera nostálgica. El juego siempre fue una herramienta de felicidad, descubrimiento de habilidades y amistad con el otro; sin embargo, ante el avance tecnológico, la infancia se ha convertido en una historia de gamificación y estímulo constante que solo busca generar adicción y mayor consumo. Incluso la cultura popular, a través del humor en la reciente película Toy Story 5 (los juguetes contra las pantallas), expone este debate actual.

“¿Tecnología para qué? ¿Para construir o para destruir?”. Esta pregunta surge del análisis y la aplicación de los principios existenciales del célebre psiquiatra y filósofo Viktor Frankl. Ante este interrogante, y desde la Argentina actual, necesitamos debatir con urgencia cómo construimos un tablero donde verdaderamente todos podamos jugar de manera humana.

Adrián Gustavo Choren adrian.choren@bue.edu.ar

OTRAS CARTAS

“Preocupación global por la ciencia argentina”

Más de 2.600 científicos y 25 premios Nobel -entre ellos Steven Chu, Paul Nurse, Harvey Alter, Barry Marshall, Frances Arnold y David Gross- expresaron su profunda preocupación por el deterioro acelerado del sistema científico argentino. Señalan recortes severos, pérdida de personal especializado y paralización de proyectos estratégicos en organismos como Conicet, INTA, INTI, CNEA y Anmat. Advierten que Argentina está desmantelando capacidades únicas en energía nuclear, biotecnología, salud, agricultura y tecnología satelital, construidas durante décadas. Los Nobel afirman que la destrucción del sistema científico argentino sería un daño irreparable para el país y para la comunidad internacional. Es paradójico que, en tiempos de inteligencia artificial -cuando estos sistemas ya han memorizado y aprendido buena parte de lo producido por la ciencia argentina-, se estén destruyendo precisamente las instituciones que le dieron origen.

Claudia Siena siena.brom@gmail.com

Le pide a Milei que recapacite de cara a las elecciones 2027

Señor Presidente: si pretende ser reelecto en 2027, debe tender “puentes de plata” hacia otros espacios siquiera políticos relativamente afines y dejar de provocar contrastes con ellos, como también cesar con insultos hacia quienes, con todo derecho, disientan con sus pensamientos. Tales actitudes generarán que los mismos conformen listas de candidatos que le restarán votos que se enhestarán en un serio riesgo de ganar en primera vuelta. Debe recordar que, en la mayoría de los casos, en un balotaje el ganador en primera vuelta, en la segunda resulta perdidoso. Con respeto, recapacite y reflexione acerca de su estrategia política electoral porque, como diría mi abuela, “está regando fuera del jardín.”

Roberto A. Meneghini dr.meneghini@hotmail.com

El Principito y su baobab, Cristina y su relato

Cristina Fernández me remonta a mi infancia, cuando leía a Saint-Exupéry. El Principito vivía solo, en su isla, con su baobab al que regaba todos los días. Nos decía: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Cristina continúa encerrada en el mundo que se creó. Su baobab es el relato, al que riega todos los días, dirigido a su grupo que, aun en la miseria, prefiere dejarse deslumbrar por ella. En la isla de Cristina, todos la atacan. En su baobab, testigos, jueces, pruebas… son solo intrigantes empeñados en destruirla. Ignora a todos los que usó para su derrotero. Báez, testaferros, contadores. Pregunta “¿dónde está la plata?”. Justamente. En las estancias de Báez, los bolsos de López, las fortunas de choferes, jardineros, testaferros, en las “escalas técnicas” en Seychelles… Cristina riega febrilmente su relato, su baobab. No quiere creer que robó, huyó y la pescaron. Si el baobab se seca, deberá aceptar que es humana, que no hay desprecio ni mala cara que la salve de la Justicia, que es una persona común y no la diosa intocable que se creyó durante años. Sigue porfiando en que lo real es invisible a sus ojos.

Carlos Sala Spinelli csalaspinelli@gmail.com

“Argentina debería ser tomada como ejemplo en el mundo”

“Mami, ¿a quién debo odiar?” es una frase transcripta de la obra de Gordon Allport “La naturaleza del prejuicio” (1954).Se refiere a una niña que regresa de su primer día de jardín de infantes en EEUU  haciendo referencia al prejuicio étnico, económico y social de su país. Un libro clásico sobre el mecanismo de discriminación, segregación y apartheid, sus diferencias y utilización en distintas culturas, en variantes de intensidad, aceptación y rechazo. EEUU ha sido históricamente un país esclavista y con luchas de clases. Argentina tiene una convivencia étnica cultural y social que debería ser tomada como ejemplo por países que sostienen esa situación en pleno siglo 21.

Raquel Saffores raquelsaffores@gmail.com

fuente: CLARIN

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