Sister Zeph y su valioso mensaje: Los docentes son los que generan cambios

Actualizada: 18/10/2026 21:27

La ganadora del Global Teacher Prize 2023, el premio que distingue a la mejor docente del mundo, compartió su historia de vida y su experiencia al frente de una escuela gratuita que transforma la realidad de miles de niños y mujeres en Pakistán. Durante el cierre del Congreso Internacional de Educación “San Luis cuna de Maestros”, reflexionó sobre los desafíos de la Inteligencia Artificial en el aula y reivindicó el ineludible papel de los docentes en la hora de enseñar.

“La educación puede cambiar una vida, pero también puede transformar una comunidad entera”. Esa convicción atraviesa la historia de Sister Zeph, la educadora pakistaní de 44 años que convirtió una experiencia dolorosa de su infancia en el punto de partida de una obra educativa que hoy otorga acceso gratuito a la enseñanza a miles de niños y promueve la autonomía de miles de mujeres en su país. Este sábado por la tarde, después de un viaje de tres días y múltiples escalas en 5 aeropuertos, disertó ante cientos de docentes, compartió su historia y reflexiones sobre el presente y el futuro de la educación, en la jornada de clausura del Congreso Internacional de Educación “San Luis cuna de Maestros”, realizado en La Punta.

En el escenario principal del Centro de Convenciones, entrevistada por Agustín Porres, director regional de la Fundación Varkey, Zeph habló de sus comienzos, de las dificultades que debió superar para construir su escuela y de las oportunidades que la tecnología puede abrir para los estudiantes, especialmente para aquellos que viven en contextos vulnerables. Pero, sobre todo, dejó un mensaje dirigido a quienes están todos los días frente a un aula: la tarea docente no se limita a transmitir conocimientos, sino que consiste en acompañar, formar y preparar a las nuevas generaciones para transformar la sociedad.

Antes de convertirse en una referente internacional de la educación, Zeph fue una niña con grandes sueños. Proveniente de una familia humilde, imaginaba un futuro como abogada. Admiraba a la ex primera ministra de su país y practicaba sus discursos, convencida de que algún día podría expresarse y defender sus ideas como ella.

Sin embargo, a los 13 años, una experiencia con sus docentes la llevó a abandonar la escuela. La decisión fue, según relató, devastadora. Sintió que nadie podía responder sus preguntas y que aquella institución no le ofrecía el espacio que necesitaba para aprender. Dejó aquella escuela, pero no renunció a su deseo de formarse.

“Desde que era muy chiquita sabía que sin educación no tenemos nada. No se pueden fijar objetivos, no se pueden alcanzar esas metas, no se puede hacer algo importante sin educación”, expresó ante los educadores de San Luis.

Tras dejar aquel colegio nació su decisión de enseñar a otros chicos que atravesaban situaciones similares. Sin grandes recursos ni financiamiento, abrió una escuela en el patio de su casa, en Gujranwala, al noreste de la provincia pakistaní de Punjab. “Al principio, solo tenía apenas una tiza y un pequeño pizarrón. No había aulas equipadas ni una estructura institucional que respaldara mi proyecto. Era el patio de mi casa pero tuve una idea clara y voluntad. No estaba dispuesta a rendirme”, contó.

“Empecé diciéndole a mis alumnos que hagan preguntas, que sean curiosos y ese fue el punto de partida.

Sister Zeph, la docente pakistaní ganadora del Global Teacher Prize en 2023 en el Congreso Internacional de Educación. (Foto Marcelo Lacerda)

Fue el inicio de una propuesta pedagógica que no solo buscó transmitir contenidos, sino ayudar a cada estudiante a descubrir sus capacidades. Zeph quería que aquellos niños comprendieran que también podían generar cambios en su entorno al igual que ella

Mientras sostenía las clases, Zeph trabajó para financiar el proyecto y continuó su propia formación. Durante años llegó a dedicar unas 20 horas diarias a sus distintas responsabilidades. Sin asistir a una institución educativa, estudió de manera autodidacta y obtuvo dos maestrías: en Ciencias Políticas e Historia.

La escuela creció y el primer edificio pudo construirse con el dinero que recibió en un premio en 2014. Lo que había comenzado en un patio familiar se convirtió en una organización educativa que lleva el nombre de Zephaniah.

Actualmente, el proyecto garantiza educación gratuita a unos 3.000 niños, cuenta con 28 docentes -muchos de ellos fueron sus alumnos- y ayudó a que unas 6.000 mujeres puedan avanzar hacia su autonomía.

La historia de Sister Zeph, además, recibió reconocimiento internacional en 2023, cuando obtuvo el Global Teacher Prize, distinción que entrega la Fundación Varkey a docentes destacados de todo el mund

La inteligencia artificial y una relación docente que debe fortalecerse

Uno de los ejes centrales de la conversación en La Punta fue la incorporación de la inteligencia artificial (IA) a los procesos de enseñanza y aprendizaje. Lejos de plantear una oposición entre tecnología y aprendizaje, Zeph sostuvo que la llegada de estas herramientas no disminuye la importancia de los maestros. Por el contrario, considera que su participación es cada vez más necesaria. “Básicamente la educación nunca se trató de transmitir información solamente. Si bien acceder a datos y conocimientos hoy es más sencillo que en otras épocas eso no significa que los estudiantes estén preparados para comprenderlos, evaluarlos y usarlos de manera adecuada. El rol del maestro es clave”, remarcó.

“La función docente adquiere una nueva dimensión. Ayudar a distinguir la información verdadera de la falsa, enseñar a contrastar fuentes y acompañar a los alumnos para que desarrollen pensamiento crítico es muy importante.  También implica reconocer cuándo un estudiante utiliza una herramienta de inteligencia artificial para aprender y cuándo se limita a copiar y pegar una respuesta sin comprenderla. Para establecer esa diferencia estamos nosotros”, sostuvo.

Sister Zeph, la docente pakistaní ganadora del Global Teacher Prize en 2023 en el Congreso Internacional de Educación.

“La IA está para ofrecer conocimiento a los niños. Los docentes están para enseñarles cómo diferenciar entre el conocimiento real y el falso. No hay por qué temer a la IA”, explicó.

En la escuela que dirige, Zeph incorporó la alfabetización digital como una oportunidad para ampliar los horizontes de chicos que, por las condiciones económicas de sus familias, difícilmente pueden acceder por otros medios a determinados aprendizajes. “Con recursos limitados, una computadora puede convertirse en una puerta de entrada a la música, la ciencia, la matemática y la investigación”, valoró la docente.

Zeph también advirtió sobre el riesgo de que la expansión tecnológica profundice las desigualdades existentes. “Si algunos estudiantes cuentan con dispositivos, conectividad y acompañamiento, mientras otros carecen de esas posibilidades, la distancia entre unos y otros puede ampliarse. Sí tengo temor de que esa brecha crezca cada vez más”, aclaró.

Para ella, el desafío no consiste solamente en incorporar herramientas digitales, sino en garantizar que los sectores más vulnerables también puedan aprovecharlas. En su organización, los estudiantes aprenden a investigar, comparar información de distintas fuentes y analizarla antes de decidir qué resulta confiable.

“Ahora tienen conocimiento, entonces pueden comparar cosas diferentes, sacar información de distintos lugares, hacer un análisis y ver qué es lo correcto, qué es lo mejor”, remarcó.

La inteligencia artificial también le permite a su equipo superar algunas limitaciones materiales, generar contenidos y difundir el trabajo de la organización. Incluso contó que sus colaboradores crean videos utilizando su voz y su imagen, lo que le permite transmitir su mensaje sin necesidad de estar físicamente presente en cada producción.

A partir de esa experiencia, propuso una reflexión que va más allá de la escuela: “las personas crean herramientas, pero son responsables de decidir cómo utilizarlas. La tecnología puede contribuir al desarrollo humano si se orienta a ese propósito; sin embargo, no reemplaza el criterio ni la responsabilidad de aquellos que la emplean”, explicó.

Una historia que muestra el valor de acompañar

Para explicar por qué considera insustituible el vínculo entre docentes y estudiantes, Zeph compartió la historia de Zaira, una niña que llegó a su escuela y que hoy es una profesional universitaria que trabaja en la organización.

Durante el primer encuentro, la pequeña no hablaba mucho y se mostraba a la defensiva. Al interesarse por su situación, descubrió que vivía en un entorno familiar difícil y que para ayudar económicamente a su familia cosía pelotas de fútbol, una tarea que le lastimaba los dedos.

La paquistaní Sister Zeph, ganadora del premio a la mejor maestra del mundo de 2023.

Frente a esa realidad, la respuesta de Zeph no fue limitarse a enseñarle contenidos escolares. Buscó ofrecerl nuevas oportunidades, le proporcionó una computadora y la acompañó en el aprendizaje de habilidades digitales y herramientas de inteligencia artificial. Con el tiempo, Zaira obtuvo un título universitario y comenzó a trabajar en la misma organización, donde ayuda a otras mujeres. Actualmente, también está vinculada a la gestión de las 31 becas que la institución ofrece a mujeres jóvenes.

La historia resume una de las ideas que Zeph quiso transmitir a los docentes argentinos: detrás de cada estudiante hay una realidad que no siempre se ve en el aula. Conocerla, reconocer sus posibilidades y ofrecer oportunidades puede modificar el rumbo de una vida.

“La tecnología adquiere verdadero valor cuando está acompañada por una intervención humana capaz de orientar y abrir caminos. Una computadora puede acercar información; pero somos los docentes aquellos que podemos ayudar a convertir ese acceso en una oportunidad concreta de aprendizaje y desarrollo”, afirmó la educadora pakistaní.

En un contexto en el que algunas voces temen que la inteligencia artificial termine desplazando a los educadores, Zeph fue contundente al referirse a la necesidad de aprender a utilizarla. “Enseñar para mí no es solamente una profesión, es un estilo de vida. Los docentes son los que generan cambios”, afirmó.

“Los maestros son las personas que orientan, acompañan, escuchan y preparan a sus alumnos para enfrentar un mundo en permanente transformación. Por eso los educadores deben aprender, primero, a utilizar la inteligencia artificial para después guiar a sus estudiantes en su uso responsable”, sentenció.

 “Cada maestro, cada docente es parte de mi familia”

En sus palabras finales, ante los educadores de San Luis. Lejos de considerar la participación en el Congreso como una actividad más dentro de la agenda profesional, interpretó la presencia de cientos de maestros como una demostración de la voluntad de seguir aprendiendo, intercambiar experiencias y colaborar con otros.

“A cada docente que está acá sentado le quiero decir que los respeto desde lo profundo de mi corazón, los quiero a todos. Todos son maravillosos, son los que generan los cambios, son los que están creando el futuro, no solo de Argentina, sino de todo el mundo”, manifestó.

Antes de su saludo final dejó una reflexión sobre el escenario educativo que ya comenzó a configurarse: “Antes había una relación entre docentes y alumnos. Hoy hay una relación entre docentes, alumnos e inteligencia artificial. Hay que aceptar esta realidad, es un hecho. Y hay que adaptarse”.

Ante los docentes puntanos, Sister Zeph dejó una certeza que atraviesa toda su trayectoria: “Ninguna herramienta puede reemplazar la decisión de un maestro de mirar a un estudiante, reconocer su potencial y ayudarlo a descubrir hasta dónde puede llegar”, advirtió ante el caluroso aplauso del auditorio mayor del Centro de Convenciones.

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fuente: GOOGLE NEWS

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