
El tránsito sigue siendo una de las principales causas de muertes evitables en Córdoba. En lo que va del verano de 2026, ya se registraron 34 personas fallecidas como consecuencia de siniestros viales ocurridos en rutas y calles de la provincia, según datos oficiales.
De ese total, 27 muertes ocurrieron durante enero, mientras que febrero ya suma al menos siete víctimas fatales en distintos episodios. Si bien la cifra del primer mes del año fue menor a la de enero de 2025 (34 fallecidos), superó a la de 2024, cuando se contabilizaron 23 muertes.

Rutas, velocidad y alcohol
El arranque del año vuelve a mostrar un patrón reiterado: la mayoría de las tragedias ocurre en rutas, autopistas y autovías. En lo que va de 2026, 20 personas murieron en vías rápidas, donde el exceso de velocidad y el incumplimiento de normas básicas aparecen como factores clave en las investigaciones.
El consumo de alcohol también está presente en varios de los hechos, en un contexto marcado por vacaciones, mayor circulación vehicular y salidas nocturnas. Solo en enero, la Policía Caminera labró 1.841 actas por alcoholemia positiva en rutas y autovías.
Motociclistas y peatones, los más vulnerables
Como ocurre desde hace años, los motociclistas concentran la mayor cantidad de víctimas fatales. En apenas 40 días de 2026, murieron 15 conductores de motos, en su mayoría varones jóvenes, ya sea por choques o caídas a alta velocidad.
Los peatones también aparecen entre los sectores más expuestos: en enero se registraron cinco muertes por atropellamientos, tanto en la ciudad de Córdoba como en rutas del interior. A esto se suma el fallecimiento de un ciclista tras caer de su bicicleta en Malvinas Argentinas.
Un problema persistente
En todo 2025 se contabilizaron 353 muertes viales, la cifra más baja de los últimos cuatro años, aunque el promedio sigue siendo alarmante: una persona muere cada 24 horas por siniestros de tránsito en Córdoba.
Pese a los controles y campañas de prevención, las inconductas viales no ceden, y el inicio de 2026 vuelve a encender alertas sobre una problemática estructural que se repite verano tras verano.
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