
Volver a la rutina después de varias semanas de descanso no siempre resulta sencillo. El fin de las vacaciones y el regreso a clases suelen venir acompañados de apatía, cansancio o irritabilidad. A ese conjunto de manifestaciones se lo conoce como síndrome postvacacional.
Aunque no figura como diagnóstico oficial en manuales como el DSM-5 o la CIE-10, especialistas coinciden en que se trata de un proceso de adaptación habitual. “Lo más común es que la gente disfrute de las vacaciones y, al reincorporarse, se encuentre con tareas pendientes que generan cierto malestar emocional”, señala el doctor Eduard Vieta, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic Barcelona.
Qué es el síndrome postvacacional y cuáles son sus síntomas
El síndrome postvacacional se define como el malestar que surge al retomar obligaciones laborales o académicas. En el regreso a clases, puede afectar tanto a estudiantes como a docentes y familias, que deben reorganizar horarios, responsabilidades y dinámicas cotidianas.

Los síntomas más frecuentes son:
- Falta de motivación y apatía.
- Irritabilidad.
- Dificultad para concentrarse.
- Cansancio o astenia.
- Alteraciones del sueño (insomnio o somnolencia diurna).
- Sensación de ansiedad o tensión.
En general, estos síntomas duran entre una y dos semanas y disminuyen a medida que la persona retoma sus horarios y su ritmo habitual. Si se extienden más de tres semanas o afectan de forma significativa la vida cotidiana, conviene consultar a un profesional para descartar un trastorno de ansiedad o depresión.
Síndrome postvacacional: por qué ocurre al volver a la rutina
Durante las vacaciones se modifican los horarios de sueño, la alimentación y las rutinas diarias. El “reloj interno” se desajusta y el regreso a horarios estrictos genera una sensación de desajuste entre las exigencias del entorno y la capacidad de respuesta del cuerpo.

Además, si existen factores previos como estrés acumulado, falta de motivación o sobrecarga académica, el impacto puede ser mayor.
Tres trucos para lidiar con el síndrome postvacacional
- Reajustar horarios de forma progresiva: No esperar al último día para volver a dormir y levantarse temprano. Lo ideal es retomar los horarios escolares dos o tres días antes.
- Empezar con metas reales: No intentar recuperar todo el ritmo el primer día. Organizar tareas por prioridad y celebrar pequeños logros ayuda a evitar el agobio.
- Mantener hábitos saludables: Dormir entre 7 y 8 horas, hacer actividad física y sostener una alimentación equilibrada contribuyen a regular el ánimo y reducir la ansiedad.
También puede ser útil incorporar actividades gratificantes después de la jornada escolar y mantener una actitud positiva frente al nuevo ciclo. “Cuidar de nuestro cuerpo y nuestra mente, que al final son inseparables, es importante de cara a afrontar este problema”, menciona el doctor Vieta.
El síndrome postvacacional no es una enfermedad, sino una etapa transitoria de adaptación. Con organización, descanso y hábitos saludables, el regreso a clases puede transformarse en una oportunidad para retomar proyectos y empezar el año con mayor equilibrio.
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