
El Estadio Bahía de San Francisco fue testigo de una noche que quedará grabada en las páginas doradas del fútbol paraguayo. En un encuentro marcado por la tensión, la resiliencia y un arbitraje polémico, la Selección de Paraguay derrotó 1-0 a Turquía en la segunda fecha del Grupo D del Mundial 2026. La victoria no solo otorga tres puntos vitales, sino que devuelve la fe a un pueblo que se siente nuevamente identificado con su equipo tras un debut amargo.
Un inicio de ráfaga y el factor Galarza
El partido comenzó con una explosión de júbilo para la Albirroja. Apenas habían transcurrido 64 segundos cuando Matías Galarza Fonda, el joven volante de River Plate, aprovechó la primera aproximación profunda para enviar el balón al fondo de la red. Este tanto no solo fue el más rápido en lo que va de esta Copa del Mundo, sino que marcó el camino de un equipo que salió a disputar cada pelota como si fuera la última.
Gustavo Alfaro, en una de sus características conferencias de prensa cargadas de análisis y emoción, destacó que la clave estuvo en la determinación inicial: “La confianza no iba a venir con el silbato final, sino cuando ganaran la primera pelota dividida”. Galarza, quien según el DT tiene “la camiseta pintada en la piel”, personificó ese espíritu de entrega que Alfaro exigía para revertir la imagen dejada ante Estados Unidos.
El “nuevo deporte” y la polémica expulsión de Almirón
Sin embargo, el clima festivo se vio empañado por la aplicación de las nuevas normativas de la FIFA. En el cierre del primer tiempo, a los 48 minutos, Miguel Almirón fue expulsado de manera insólita tras cubrirse la boca para dirigirse a un rival, cumpliendo así con el rigor de la denominada “ley Prestianni”.
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Este incidente desató la furia de Alfaro, quien no ahorró críticas hacia el rumbo que está tomando el arbitraje moderno. “Me cuesta jugar este deporte nuevo, porque estamos jugando un deporte nuevo”, sentenció el técnico argentino, denunciando que el reglamento se aplicó con un rigor excesivo contra su equipo, desde la primera hasta la última hoja. Alfaro cuestionó contradicciones en la regla de los cinco segundos para laterales y la falta de protección a su arquero, quien no pudo recibir atención médica pese a tener el tobillo inflamado debido a las restricciones de tiempo de juego.
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La intimidad del vestuario: perdón y hermandad
La expulsión de su máxima figura pudo haber quebrado al equipo, pero, según Alfaro, provocó el efecto contrario: “Hizo sacar mucho más el espíritu combativo de sus compañeros”. En la intimidad del vestuario, Almirón, visiblemente afectado por dejar a sus compañeros con un hombre menos durante todo el segundo tiempo, pidió disculpas al grupo durante el momento de oración post-partido.
La respuesta del entrenador fue paternal y estratégica: “Le dije: ‘cambiá la cara que ganamos, no sientas culpa de nada'”. Alfaro incluso bromeó con la situación, sugiriendo que Almirón debería haberle dicho de todo en guaraní, ya que el rival no lo habría entendido. Esta unión grupal fue el pilar que permitió a Paraguay sostener la ventaja numérica adversa durante más de 45 minutos de asedio turco.
“Cuando a Paraguay lo dan por muerto, desconfíen”
Con este triunfo, Paraguay logra eliminar a Turquía y llega con vida a la última jornada. Alfaro, fiel a su estilo, dejó una advertencia para los próximos rivales: “Como argentino les digo, cuando a Paraguay lo dan por muerto, es cuando más temor hay que tenerle”. El DT destacó que la gran victoria no fue solo el resultado, sino recuperar la fe y la confianza que se habían extraviado tras la derrota ante Estados Unidos.
Sin embargo, el camino no será sencillo. El próximo jueves, la Albirroja enfrentará a Australia en una “batalla tremenda” que definirá la clasificación a los 16avos de final. Paraguay llegará diezmado: no contará con Almirón por suspensión y mantiene la duda de Diego Gómez, quien se retiró con un problema de rodilla. Alfaro espera recuperar a piezas clave como Gustavo Caballero y Ramón Sosa para afrontar un duelo que, según sus palabras, será aún más exigente desde lo físico.
La noche en San Francisco cerró con un emotivo tributo a los miles de paraguayos que “hicieron patria” en las tribunas. Para Alfaro, ver ese “brillo en los ojos” de sus jugadores y el orgullo de la gente es el combustible para seguir construyendo una ilusión que, tras 16 años de ausencia en los Mundiales, hoy está más vigente que nunca.
¡SHOW DEL PROFE ALFARO EN CONFERENCIA! HASTA SE ANIMÓ A HABLAR EN INGLÉS TRAS EL TRIUNFO VS. TURQUÍA
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