
Los servicios de Odontología y Neurocirugía unieron esfuerzos para llevar a cabo de manera exitosa un recambio bilateral de la Articulación Temporomandibular (ATM). La intervención, considerada de altísima complejidad quirúrgica, consistió en sustituir por completo ambas articulaciones de la mandíbula dañadas mediante el implante de una prótesis aloplástica, un dispositivo médico sintético de vanguardia diseñado en 3D.
La beneficiaria de este hito médico fue Mariana, una paciente de 52 años que padecía anquilosis temporomandibular, una patología de nacimiento que le generaba una fusión ósea que le impedía abrir la boca. Esta condición le acarreaba severas dificultades cotidianas para alimentarse, modular, respirar e higienizarse de forma correcta. “Nací con esta patología y a los seis años tuve mi primera intervención de este tipo. Luego accedí a tres cirugías más con idéntico resultado: el hueso volvía a crecer perdiendo la apertura mandibular. Esto me causaba dificultades en la alimentación, la respiración y la modulación hasta llegar al deterioro de piezas dentales y un compromiso de vida en el caso de extremo de vómitos”, relató la mujer sobre el calvario que vivió antes de este procedimiento.

El camino hacia la operación comenzó cuando Mariana supo de intervenciones maxilofaciales previas a cargo de la odontóloga Paola Rodríguez y decidió acercarse al hospital público de Villa María. La especialista detalló el panorama inicial: “Cuando Mariana llegó al consultorio, apenas si podía abrir su boca. Esto impedía su tratamiento odontológico, entre tantas consecuencias nocivas para su salud. Nosotros le transmitimos la posibilidad de hacer una cirugía inédita, pero con la convicción de que el equipo estaba a la altura de las circunstancias”.
Debido a su tremenda exigencia técnica, la operación demandó poco más de cinco horas de labor especializada en el quirófano. Rodríguez especificó que la tarea requirió “de una planificación conjunta entre el equipo de cirugía maxilofacial y neurocirugía, además de un diseño tridimensional y estudios tomográficos de alta precisión para una labor quirúrgica especializada que derivó en la sustitución de las estructuras articulares dañadas por componentes protésicos diseñados”. Tras el procedimiento, Mariana destacó la contención recibida: “Encontré una mirada muy entusiasta en la factibilidad de concretar la cirugía, para luego recuperar no sólo la apertura mandibular sino también la calidad de vida que había perdido. Si tenía dudas y temores, en ellos encontré ayuda. Fueron muy humanos”.
La operación concluyó de forma óptima y sin ninguna complicación asociada. Actualmente, Mariana experimenta una evolución favorable y ya transita la etapa de rehabilitación muscular y neurológica para ganar apertura bucal de forma paulatina. En este contexto, el neurocirujano partícipe de la intervención, Marcelo Olivero, subrayó el impacto de estas metas colectivas: “Cada vez que nos unimos en la complejización del accionar médico y logramos un avance en beneficio de nuestros pacientes, genera un efecto cascada que repercute en todos los servicios potenciando su productividad”. Asimismo, remarcó que el éxito se debió al empuje de todo el personal, los directivos y el ministerio.
Finalmente, la directora del Hospital Pasteur, Liliana Abraham, ponderó el valor de democratizar este tipo de cirugías en la salud pública y adelantó los próximos desafíos de la institución: “Nosotros estamos iniciando una formación continua en equipo para ampliar la frecuencia y la cantidad de cirugías de esta complejidad. Este logro refuerza el crecimiento del área de cirugía maxilofacial en la región, consolidando a Villa María como un punto de referencia para el abordaje de patologías del complejo craneofacial”.


