
La Red Nacional de Evaluación de Cultivares (RECSO) registró rendimientos de hasta 5.900 kg/ha en la región núcleo y promedios cercanos a los 5.000 kg/ha en localidades salteñas. En contraste, el sur de Buenos Aires apenas promedió los 2.100 kg/ha. Los resultados surgen de más de 350 ensayos realizados en 66 localidades del país.
La campaña sojera 2025/26 dejó un mapa productivo con fuertes contrastes entre regiones, aunque con un saldo ampliamente positivo para buena parte del país. Los resultados de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO), que analizó más de 350 ensayos distribuidos en 66 localidades, muestran que el norte argentino y la región núcleo fueron los ambientes donde mejor se expresó el potencial de los materiales comerciales, mientras que el sur de Buenos Aires volvió a exhibir las mayores limitantes productivas.
La información fue presentada en la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez del INTA, durante una jornada organizada junto con la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), donde se difundieron los resultados obtenidos a partir de la evaluación de 88 cultivares pertenecientes a 12 empresas semilleras.
El coordinador nacional de la RECSO, Cristian Vissani, destacó que la Región Pampeana Norte —que comprende Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, el norte de Buenos Aires y el norte de La Pampa— volvió a ubicarse entre las de mayor productividad, con rendimientos promedio superiores a los 4.200 kg/ha y registros que superaron ampliamente ese valor en los mejores ambientes.
Los mayores rindes de toda la red se obtuvieron en localidades de la zona núcleo, como Salto, O’Higgins y Chacabuco, donde los promedios alcanzaron los 5.900 kg/ha. También sobresalieron Marcos Juárez y Corral de Bustos, en Córdoba, con desempeños destacados.
En el norte del país, las condiciones climáticas favorecieron el desarrollo del cultivo y permitieron obtener rendimientos cercanos a los 4.000 kg/ha de promedio. Los casos más sobresalientes fueron Piquete Cabado y Las Lajitas, en Salta, donde los ensayos registraron promedios de 5.000 kg/ha.
En el extremo opuesto se ubicó el sur bonaerense. Localidades como Miramar, Tres Arroyos y Balcarce registraron rendimientos promedio de apenas 2.100 kg/ha, afectados principalmente por condiciones ambientales menos favorables durante el ciclo.
Entre Ríos también mostró una campaña positiva. Según explicó Diego Santos, profesional del INTA Paraná e integrante del Comité Técnico de Evaluación, los mejores ambientes de la provincia alcanzaron rendimientos de entre 4.200 y 4.400 kg/ha, evaluándose materiales desde grupos de madurez III hasta VIII.
Una red con más de 11.000 datos para elegir variedades
Durante la campaña 2025/26 la RECSO evaluó 88 cultivares en más de 350 ensayos comparativos, generando más de 11.000 datos parcelarios que permiten comparar objetivamente el comportamiento productivo, agronómico y sanitario de las variedades comerciales en los distintos ambientes sojeros del país.
Vissani resaltó además la calidad de la información obtenida: el 92 % de los ensayos cumplió con los exigentes estándares de la red y solo el 8 % debió descartarse, un indicador que fortalece la confiabilidad de los resultados.
El mejoramiento genético sigue empujando los rindes
Los resultados también volvieron a poner en evidencia el aporte del mejoramiento genético al crecimiento de la productividad del cultivo.
Santos señaló que las mayores ganancias se observan en los grupos de madurez VI y VIII, con un progreso promedio de 15,3 kg/ha por año, equivalente al 0,96 % anual. Según las estimaciones de PROSOJA, entre el 50 % y el 60 % del incremento del rendimiento logrado por la soja en Argentina se explica por el avance del mejoramiento genético.
No obstante, el especialista advirtió que ese potencial solo puede aprovecharse plenamente cuando las nuevas variedades se acompañan con un manejo adecuado, especialmente en materia de nutrición. «Podemos tener un Fórmula 1, pero si no tiene una buena pista o el combustible adecuado, nunca desarrollará todo su potencial», graficó.
La RECSO, creada por el INTA en 1980 y desarrollada junto con ASA desde 2004, continúa siendo la principal herramienta de referencia para productores y asesores al momento de seleccionar las variedades de soja más adaptadas a cada ambiente productivo del país.




