Rescataron bovinos criollos de una isla patagónica y se consagraron tricampeones en Palermo

Hace algo más de 30 años, un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) viajó hasta una remota isla de la Patagonia argentina y rescató un pequeño rodeo de bovinos criollos aislados desde hacía años por barreras naturales para iniciar una selección genética que hoy, además de coronarse en la pista Central de la Rural de Palermo, puede realizar un enorme aporte para la adaptación al ambiente de muchas otras razas.

“Yoli, la vaca que llegó con ternero al pie, salió Gran Campeón Hembra, y la vaquillona preñada fue Reservado Gran Campeón Hembra. Estamos chochos”, dijo Chiara Taborda, estudiante de Ingeniería Zootecnista de la UNLZ, en diálogo con Clarín Rural desde el costado de la pista, y detalló que además obtuvieron el primer puesto en la categoría Toro Mayor y el segundo en la categoría Toro Menor. Y otro dato: esta es la tercera coronación consecutiva para la gran Yoli.

Pero según explicó Rodrigo Acevedo, estudiante de Agronomía de la UNLZ y parte del grupo que llevó a los animales a Palermo, el objetivo de la participación no son las cucardas sino la difusión de la investigación para establecer vínculos de colaboración con otras entidades.

La vaca Yoli, que llegó con el ternero Pedrito al pie, se coronó Gran Campeón Hembra de la raza Criolla.

Taborda y Acevedo contaron la historia del proyecto de la UNLZ, que combina docencia, investigación y mejoramiento genético del bovino Criollo, la primera raza que llegó a estas tierras de la mano de los conquistadores europeos.

En la década de 1990, investigadores de la facultad recuperaron animales que permanecían asilvestrados en una isla del Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz. Durante años esos bovinos habían sobrevivido sin manejo humano, enfrentando bajas temperaturas, escasez de alimento y condiciones ambientales extremas. Esa prolongada selección natural generó ejemplares con una notable rusticidad, que posteriormente fueron trasladados a General Belgrano, en la provincia de Buenos Aires, para conformar el rodeo experimental sobre el que hoy se desarrollan las investigaciones.

Ese núcleo genético cuenta con alrededor de cien bovinos criollos en el campo, además de un banco de germoplasma con más de 2400 dosis de semen de 19 toros diferentes.

Actualmente el trabajo de la UNLZ se realiza en conjunto con la Escuela Agrotécnica CEPT N.º 1 de General Belgrano, cuyos alumnos participan de las prácticas con los animales durante su formación. “Nosotros somos los que hacemos el trabajo de cabaña específico para traer los animales a competir”, dijo Taborda, y detalló que como parte del aprendizaje, los estudiantes universitarios realizan pasantías en el establecimiento, donde aprenden las tareas propias de una cabaña: acondicionamiento, baño, cepillado, entrenamiento para la pista y presentación de los reproductores.

En General Belgrano, los alumnos de la UNLZ realizan prácticas como cabañeros.

Cada año el equipo comienza preparando alrededor de siete animales, que luego atraviesan una segunda selección para definir cuáles reúnen las condiciones para representar al proyecto en Palermo. La participación en la exposición Rural es relativamente reciente, la cabaña comenzó a competir en 2023. Sin embargo, el programa de investigación sobre el bovino Criollo Patagónico tiene una trayectoria de tres décadas dentro de la facultad, donde el rodeo fue utilizado históricamente para trabajos científicos, ensayos y tesis de grado.

Uno de los principales objetivos de la investigación fue consolidar primero un rodeo de bovinos Criollos puros, todos registrados con pedigree y genealogía completa. A partir de esa base genética, los investigadores avanzaron en un programa de cruzamientos con otras razas, eligiendo inicialmente a Angus como socio estratégico. “El propósito es identificar y transferir al rodeo comercial aquellas características adaptativas que distinguen al bovino Criollo y que podrían aportar mayor eficiencia productiva”, explica Acevedo, y agrega: “Ahora buscamos vincularnos con otras razas para ampliar la base de la investigación”.

Esa capacidad de adaptación es la que los investigadores buscan incorporar mediante los cruzamientos con Angus. Entre los atributos de mayor interés, los estudiantes cabañeros mencionan la rusticidad frente a climas cálidos y fríos, la capacidad para aprovechar forrajes de baja calidad, la resistencia a enfermedades, la fertilidad y la facilidad de parto.

Los resultados obtenidos en la Exposición Rural de Palermo respaldan el trabajo realizado: la delegación presentó cinco animales y obtuvo el premio Gran Campeón Hembra y el Reservado Gran Campeón Hembra, un reconocimiento que refleja el potencial de un proyecto que une investigación científica, formación de estudiantes y mejoramiento genético.

fuente: CLARIN

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