
Lo que para muchos es un símbolo de ternura se transformó en un dolor de cabeza para productores y ambientalistas en la Patagonia. El conejo europeo avanza en Neuquén a un ritmo que preocupa a especialistas: en apenas diez años expandió su presencia territorial un 32% y ya amenaza con cruzar hacia Río Negro.
El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Técnicos del Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) alertan que la especie exótica invasora está modificando campos ganaderos, degradando suelos y afectando la regeneración de los bosques nativos.
Conejos: por qué aparecieron masivamente en el sur de Argentina
El conejo ingresó a la provincia entre 1945 y 1950 desde Chile, por la zona de Andacollo. Décadas después, su presencia se multiplicó en sectores como Junín de los Andes, San Martín de los Andes, Villa Traful, Cuyín Manzano y el eje Zapala–Las Lajas.

La doctora en Biología Luciana Piudo, directora de Ecosistemas Terrestres del CEAN, explicó que el avance se dirige hacia el sureste, principalmente siguiendo el curso del río Neuquén, donde encuentra condiciones más húmedas y vegetación acorde a su dieta. “Es verdad que van a llegar a Río Negro”, advirtió.
La clave de su expansión está en su capacidad reproductiva. Este animal alcanza la madurez sexual entre los 3 y 6 meses y puede tener entre cinco y siete camadas por año, con hasta cinco crías cada vez.
A diferencia de la liebre patagónica, más grande y de orejas larga, el conejo es compacto, vive en colonias y cava madrigueras con múltiples galerías, donde pueden convivir entre siete y diez individuos.
Por qué la presencia de los conejos perjudica al campo y al ecosistema
La presencia del conejo altera el equilibrio productivo y ambiental. Compite directamente con chivos, vacas y ovejas por los pastizales, reduciendo la capacidad de carga de los campos. Además, al consumir los brotes más tiernos, impide la regeneración natural de especies nativas, especialmente en zonas afectadas por incendios.

Las madrigueras, por su parte, deterioran el suelo y representan un riesgo para el ganado. A esto se suma un efecto indirecto: al convertirse en presa abundante, podría favorecer el aumento de depredadores como pumas y zorros, profundizando conflictos con crianceros.
¿Cuáles serán las medidas para frenar la expansión de los conejos?
Actualmente, la única herramienta habilitada es la caza deportiva sin cupo durante todo el año. Sin embargo, especialistas reconocen que no alcanza para frenar la expansión.
Se evalúan medidas como la destrucción de madrigueras y la elaboración de un plan de manejo integrado y adaptativo. El uso de virus, como ocurrió en Chile, no está autorizado en Argentina y genera reparos científicos por la posible resistencia natural de una parte de la población.

La invasión del conejo europeo, considerada una de las 100 especies exóticas más dañinas del mundo, ya no es un problema aislado. Con su avance sostenido hacia el sur, la Patagonia enfrenta el desafío de controlar una expansión que amenaza tanto la biodiversidad como la economía rural.
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