Reabrió la panadería familiar para pagar el tratamiento de su hijo

Hace un año y dos meses, Estefanía Salazar fue mamá de Nico y, desde entonces, su vida cambió para siempre. Como muchas madres, tuvo que reinventarse. Pero en su caso, el desafío fue doble: generar ingresos para sostener su hogar y, al mismo tiempo, dedicarse a los cuidados permanentes que requiere su hijo.

Nico nació con Parálisis Cerebral Mixta y síndrome de West, condiciones que afectan el desarrollo del movimiento, el tono muscular y la postura, y que demandan tratamientos, terapias y controles médicos constantes. Además, presenta encefalopatía epiléptica y un retraso en el neurodesarrollo. “El 90% de su cerebro está afectado”, explicó su mamá.

Según relató Estefanía, el embarazo había transcurrido con normalidad. “Nico era un bebé sano. Fue un embarazo perfecto”, aseguró. De acuerdo a su testimonio, lo que desencadenó la situación habría sido una presunta mala praxis durante el parto.

Además, a los siete meses de gestación había sido despedida de su trabajo y el padre del niño nunca asumió sus responsabilidades. Así que, de un momento a otro, se encontró sola, sin empleo y con un bebé que necesitaba atención permanente.

Estefanía Salazar en la panadería familiar.

Vecina de Adrogué y con 35 años, lejos de rendirse decidió buscar alternativas. En un primer momento lanzó “Nicolino Tejidos”, un emprendimiento de productos artesanales y clases de crochet que le permitía trabajar desde su casa y organizar sus horarios en función de las necesidades de Nico. La iniciativa fue bien recibida y le permitió dar sus primeros pasos como trabajadora independiente.

Sin embargo, los ingresos no alcanzaban para cubrir los gastos diarios, los tratamientos y todo lo que implica la atención médica especializada. Fue entonces cuando tomó la decisión de reabrir la tradicional panadería “Los Dos Hermanos”, un local histórico de Adrogué que había pertenecido a su familia y que llevaba dos años cerrado.

Estefanía había trabajado allí durante muchos años. Conocía el oficio, el movimiento del barrio y a los clientes de toda la vida. Por eso, no sólo encontró en ella una salida laboral más estable, sino también una manera de recuperar el legado familiar.

Nicolás, hijo de Estefanía Salazar.

Como no podía hacerlo sola, recurrió a sus redes sociales para contar su historia y pedir ayuda para poner el local en condiciones. “No estoy pidiendo que me mantengan, sólo que me ayuden para poder arrancar a trabajar. Después sigo yo”, expresó. Su mensaje se viralizó rápidamente y la respuesta no tardó en llegar: vecinos y vecinas que recordaban la panadería, junto a muchas otras personas conmovidas por su situación, comenzaron a realizar aportes para acompañarla en la reapertura.

Estefanía Salazar y su hijo Nico en brazos.

También colaboraron mucho con ella su familia y amigos. Tanto en la difusión de su historia como con los arreglos de la panadería y cuidado de Nico.

Con el correr de las semanas, Estefanía compartió los avances de la obra, la limpieza del local y cada paso previo a la reinauguración, además de mostrar el día a día con Nico y sus tratamientos. Los mensajes de apoyo y aliento se multiplicaron.

La campaña avanza a buen ritmo y ya tiene fecha confirmada: la inauguración fue este martes en Angonelli 1525, esquina San Martín, en Adrogué.

Quienes quieran acompañar el proyecto, conocer más sobre su historia o seguir colaborando pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram, @pepa.fitt.ok, donde comparte el día a día de la reapertura y los datos para quienes deseen realizar un aporte.

fuente: CLARIN

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