
La palabra “merge” se volvió famosa por las discusiones de tránsito: hay quienes creen que “merge” es meterse lo antes posible, y otros que creen que es aguantar hasta el final “para colarse”. En realidad, ninguna de las dos lecturas extremas es la idea.
Además, la técnica “zipper merge” (fusión tipo cierre) se menciona cada vez más en Estados Unidos, pero no siempre se aplica bien: muchos la confunden con conducción agresiva o con “ganarle” al resto.
Y, como suele pasar con señales en inglés, el error empieza en lo básico: “LANE ENDS MERGE” no significa “la gente del carril que termina puede hacer lo que quiera”, sino que se reduce el número de carriles y habrá una maniobra obligatoria de incorporación.
Según el Manual on Uniform Traffic Control Devices (MUTCD), la señal LANE ENDS MERGE LEFT/RIGHT (W9-2) se utiliza para advertir una reducción en el número de carriles en el sentido de circulación: un carril termina y los vehículos deberán realizar una maniobra de incorporación.

La clave es que la señal está diseñada para que ajustes tu conducción: revisar espejos, controlar puntos ciegos, mantener una velocidad consistente y dejar espacio. Aquí sirve una definición general: “fusionar” es producir una fusión o, en sentido amplio, unir, de acuerdo a la Real Academia Española.
En tránsito, esa “unión” es literal: dos corrientes de vehículos pasan a ser una.
¿Y cómo se aplica el “zipper merge” correctamente? La idea es que ambos carriles avancen hasta el punto de unión (sin acelerar para bloquear ni frenar para “ceder” antes de tiempo) y, cerca del final, se incorporen alternando: uno de carril A, uno de carril B, como un cierre.
Varias agencias de transporte publicaron guías para “late merge/zipper merge” en zonas de reducción de carril, enfatizando que la señalización busca que el conductor no se fusione demasiado temprano si la configuración está pensada para ello.
Lo importante: zipper merge no significa invadir el carril a último segundo sin señalizar, ni usar el carril que termina como pista de adelantamiento agresivo. Significa usar ambos carriles para aprovechar la capacidad disponible y reducir colas, y luego unirse con un patrón alternado, con intermitente y velocidad estable.
Si hay congestión, suele funcionar mejor cuando todos entienden que alternar no es “ceder por debilidad”, sino ordenar el flujo.
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