
Washington vuelve a quedar atrapado en la órbita del caso Jeffrey Epstein, esta vez con un enfrentamiento abierto entre Bill y Hillary Clinton y el Congreso.
La negativa del expresidente y de la exsecretaria de Estado a declarar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes reactivó una disputa de alto voltaje político que amenaza con derivar en acusaciones de desacato y profundiza la polarización en torno a uno de los escándalos más persistentes y controvertidos de la política estadounidense.
El choque no ocurre en el vacío. Se produce en un contexto de desconfianza institucional, polarización extrema y presión de sectores del movimiento MAGA que sostienen que el caso Epstein fue encubierto para proteger a figuras poderosas, tanto demócratas como republicanas.
Qué investiga el Comité de Supervisión
Varias fotografías del expresidente estadounidense Bill Clinton y una imagen de una pintura que lo representa con un vestido azul, se observan en estas imágenes de archivo difundidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Foto: REUTERS/Jonathan ErnstLa investigación formal del comité comenzó tras la decisión del Departamento de Justicia de cerrar el caso Epstein sin divulgar nuevos archivos clave. Epstein, financista multimillonario, murió en 2019 en una cárcel federal mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual de menores. Su muerte, oficialmente declarada suicidio, alimentó teorías de conspiración que persisten hasta hoy.
El comité, controlado por republicanos, sostiene que existen archivos gubernamentales no divulgados que podrían revelar una red más amplia de complicidades y fallas institucionales. Sin embargo, el enfoque del presidente del comité ha sido duramente cuestionado por demócratas, que lo acusan de utilizar la investigación con fines políticos.
En particular, señalan que Comer ha centrado su ofensiva en figuras demócratas de alto perfil, como los Clinton, mientras minimiza o desvía la atención de los vínculos documentados entre Epstein y Donald Trump, quien mantuvo una relación social con el financista en los años noventa y principios de los 2000.
Por qué los Clinton se niegan a declarar
Bill y Hillary Clinton no alegaron desconocimiento de la investigación ni falta de cooperación. Por el contrario, sostienen que ya entregaron declaraciones juradas por escrito, un mecanismo que el propio comité aceptó previamente de otros exfuncionarios citados.
Fotografía sin fecha específica de toma, publicada por el DOJ dentro de los archivos del caso del pederasta Jeffrey Epstein donde aparece el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton en un jacuzzi, acompañado por otra persona cuyo rostro fue tapado. Foto: EFE/ Departamento de Justicia de Estados UnidosEn una extensa carta enviada a Comer, argumentaron que las citaciones para declarar en persona son inválidas y no exigibles desde el punto de vista legal. Según sus abogados, las citaciones no cumplen con un propósito legislativo legítimo, condición exigida por la Constitución para el ejercicio del poder investigativo del Congreso.
Los Clinton afirman que no poseen información relevante sobre los delitos de Epstein y que su comparecencia sólo serviría para un espectáculo político diseñado para humillarlos públicamente.
En una segunda carta, firmada por ambos, endurecieron el tono y acusaron al comité de actuar con motivaciones políticas y de intentar utilizar el desacato como una forma de castigo. Afirmaron que el proceso está “literalmente diseñado para resultar en nuestro encarcelamiento”, una acusación inusual por su frontalidad.
El rol de James Comer
James Comer, republicano de Kentucky, ha convertido la investigación de Epstein en uno de los ejes de su presidencia del Comité de Supervisión. En reiteradas apariciones públicas, sostuvo que los Clinton deben explicar su relación pasada con Epstein, aunque aclaró que no los acusa de delitos.
Comer ha destacado que Epstein visitó la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton y que existen fotografías del expresidente junto al financista, imágenes que ya circulan desde hace años y que no derivaron en cargos ni investigaciones penales contra Clinton.
El presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, James Comer, habla con la prensa luego de que la exsecretaria de Estado Hillary Clinton no se presentara a declarar en el marco de la investigación del panel sobre Jeffrey Epstein y sus vínculos, en el Capitolio, en Washington, el miércoles 14 de enero de 2026. Foto: AP/J. Scott ApplewhitePara subrayar su postura, el martes organizó una declaración programada de Bill Clinton en el Capitolio y dejó una silla vacía con su nombre, un gesto pensado para llamar la atención mediática sobre la negativa del exmandatario.
Qué implica un desacato al Congreso
El desacato al Congreso es un mecanismo legal que permite a la Cámara de Representantes sancionar a personas que ignoran citaciones válidas. El proceso requiere primero la aprobación del comité correspondiente y luego una votación del pleno de la Cámara.
Si se aprueba, el caso se remite al Departamento de Justicia, que decide si presenta cargos penales. Las penas posibles incluyen multas de hasta 100.000 dólares y hasta un año de prisión, aunque en la práctica los procesos suelen dilatarse y politizarse.
Durante la presidencia de Joe Biden, dos exasesores de Trump, Steve Bannon y Peter Navarro, fueron condenados por desacato tras ignorar citaciones del comité que investigó el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Ese antecedente alimenta ahora el debate sobre si el Departamento de Justicia actuaría de manera similar en un caso que involucra a los Clinton.
El comité avanzará previsiblemente con la votación para declararlos en desacato. Si el pleno de la Cámara lo aprueba, el foco se trasladará al Departamento de Justicia, que deberá decidir si procede penalmente o archiva el caso.
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