
En los últimos días los medios se llenaron de videos y fotos sobre “granjas de bots”, en relación a la detención del consultor argentino Fernando Cerimedo, acusado de ser el autor intelectual del intento de femicidio de la abogada boliviana Nadie Beller. La Fiscalía Departamental de La Paz inició de oficio, además, una investigación contra Cerimedo por enriquecimiento ilícito.
En este marco, se hicieron múltiples allanamientos a propiedades vinculadas al ex asesor digital de Javier Milei y actual asesor del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. El fiscal departamental Carlos Torres declaró que en estos operativos fueron secuestrados US$ 43 mil, documentos y una “mini granja de bots”. La defensa de Cerimedo adujo que el equipamiento encontrado consistía en teléfonos satelitales y módems, en lugar de bots.
Pero, ¿qué es un bot, qué es una granja de bots y cómo cambió el ecosistema digital con este actor digital?
Como se explicó en esta investigación de Chequeado, un bot es una cuenta en una red social (en general, Twitter) cuya generación de contenido es automatizada. Cuando una cuenta actúa en conjunto se suele hablar de una “granja de bots”.
Según explicó a este medio Santiago Siri, fundador y presidente de Democracy Earth Foundation, una ONG que busca promover la democracia digital, “un bot -en la jerga informática- tiene que ver con una cuenta que no está administrada directamente por un humano, sino por una inteligencia artificial o algún programa informático”.
“Las imágenes de redes donde se ven muchos celulares conectados, por lo general, son imágenes que vienen de China u otros lugares donde efectivamente generan ese tipo de hardware o de infraestructura donde tenés varios teléfonos con varias cuentas, pero no necesariamente se ve así una granja de bots”, advirtió Siri.
Según el especialista, una granja de bots “se puede montar en servidores en la nube, utilizando servicios de renta de cómputo -como Amazon Web Services o cualquier otro proveedor de hosting en internet-. De esta manera, artificialmente se pueden generar muchas direcciones IP y crear numerosas cuentas. Desde un centro de datos o un servicio de cómputo en la nube, además, se puede desarrollar un software capaz de controlar miles de cuentas”.
En las redes sociales uno se puede dar cuenta que alguien tiene bots “cuando, al contestarte, en un minuto o en 5 minutos su respuesta recibe 5 mil o 10 mil likes”, indicó Siri.
La diferencia entre el bot y el troll es que este último es alguien enfocado en acosar, criticar o antagonizar de manera provocadora y despectiva en redes. La palabra originalmente se refiere a personajes folclóricos que vivían en las cavernas escandinavas.
Qué efectos tienen las granjas de bots en las redes sociales
“El principal efecto de las llamadas ‘granjas de bots’ no es necesariamente convencer de manera directa a grandes cantidades de personas, sino alterar las condiciones en las que se desarrolla la conversación pública”, explicó a Chequeado Natalia Aruguete, investigadora de Conicet especializadas en polarización política y redes sociales en América Latina.
Y agregó: “Una operación coordinada puede aumentar artificialmente el volumen de determinados mensajes, repetir consignas, instalar hashtags, atacar a determinados actores, reforzar encuadres y, sobre todo, producir una apariencia de consenso o de rechazo social mucho mayor que la que existe espontáneamente”.
Esto tiene un efecto no sólo dentro de las redes sociales, sino también fuera: “La frontera entre ‘lo que ocurre en redes’ y ‘lo que ocurre fuera de ellas’ es cada vez menos clara. Una campaña de amplificación digital puede comenzar dentro de una plataforma, pero sus efectos se vuelven políticos cuando consigue modificar qué temas consideran relevantes periodistas, dirigentes, instituciones y ciudadanos”.
“Si una denuncia, una consigna o un conflicto aparece persistentemente en tendencias, acumula miles de interacciones y es retomado por actores con alta visibilidad, puede convertirse en noticia; los medios lo cubren, los dirigentes responden, los periodistas preguntan por él, se incorpora a entrevistas y debates, y entonces regresa a las plataformas con una legitimidad y una audiencia nuevas”, apuntó la especialista.
Qué había dicho Cerimedo sobre el uso de granjas de bots y trolls
En 2022, Fernando Cerimedo brindó una entrevista a la Revista Noticias, donde el periodista le preguntó si las campañas negativas que realizaba incluían trolls.
Su respuesta fue: “Por supuesto. Partimos de la base de que, si no lo hacés vos, lo va a hacer el otro. Los callcenter de Macri estaban mal hechos, pero acá (por su oficina de Puerto Madero) hay inteligencia artificial y granjas de trolls. No percibís que no es una persona: hay cuentas que tienen 30 mil seguidores”.
“¿Eso usaron con Bolsonaro y sus dichos contra los gays?”, preguntó el periodista.
“Sí -dijo Cerimedo-. En la campaña del 2018 él había hablado muy feo de los gays. ¿Cómo hicimos para revertir eso? Por WhatsApp empezamos a mandar miles de mensajes de trolls diciendo: “Yo soy gay. Bolsonaro podrá ser un nazi, pero la economía está bien y vamos a vivir más seguros”. A partir de esa influencia, parte de la comunidad gay lo apoyó”.
Durante la campaña presidencial de Milei, en mayo de 2023, en una entrevista con Infobae, Cerimedo dijo: “La gente tiene que saber que funcionan los trolls y que no todo es malo. Se trata de un servicio que todos los políticos quieren tener y pagan por eso. Pero hoy no ofrecemos granjas de trolls. Es otro concepto. Creamos cuentas con inteligencia artificial que tengan cierto volumen, cierta credibilidad, para después utilizarlas en una estrategia definida, con distintos contenidos y que tengan influencia”.
Y agregó: “A partir de nuestra experiencia, nos dimos cuenta de que fue cambiando todo después del 2020. Después de la pandemia, las redes sociales se volvieron locas, innovaron en el algoritmo, se dieron cuenta de que había un volumen masivo de gente conectada, entonces fueron cambiando las reglas de juego que había hasta 2019”
Cómo cambiaron las granjas de bots o trolls en los últimos 10 años
En 2017 ya se hablaba de bots. Cuando el entonces presidente de la Nación, Mauricio Macri, presentó su plataforma de gobierno, al menos el 3% de las 15 mil cuentas que generaron conversación alrededor del tema se comportó como un “bot”, haciendo casi el 10% de los tuits totales. Pero, desde ese momento, todo avanzó.
Siri explicó a Chequeado: “En la época del macrismo lo que se hacía era, por ejemplo, generar cuentas con temas populares, por ejemplo, con nombre de celebrities o cosas por el estilo, para acumular seguidores; y, una vez que esas cuentas acumulaban suficientes seguidores, la transformaban en una cuenta asociada a algún candidato político o algún tema vinculado con la política”.
Aruguete apuntó: “En 2016 y 2017 el debate estaba muy concentrado en los bots automatizados clásicos: cuentas que publicaban de manera repetitiva, retuiteaban a gran velocidad o coordinaban hashtags siguiendo patrones relativamente fáciles de identificar. Hoy el ecosistema es mucho más híbrido”.
En la actualidad, se le suman otros elementos a las cuentas automatizadas: personas reales que manejan muchas cuentas, influencers, activistas organizados, publicidad segmentada, comunidades partidarias genuinas y la inteligencia artificial.
“Por eso, la pregunta actual ya no debería ser solamente ‘¿hay bots?’, sino ‘¿qué arquitectura de amplificación existe, quién la activa, qué actores participan y cómo consigue conectarse con audiencias reales?’”, concluyó Aruguete.
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