
La población en la península de Nicoya desafía la idea de que una vida larga depende de la riqueza.
En esta región del noroeste de Costa Rica, donde la pobreza supera el promedio nacional y el trabajo físico forma parte de la rutina cotidiana, viven decenas de personas que superaron los 100 años.
El fenómeno lleva décadas despertando el interés de científicos de todo el mundo que intentan comprender por qué allí la longevidad alcanza niveles excepcionales.
La península de Nicoya integra el exclusivo grupo de las cinco “Zonas Azules” del planeta. Aquellas son las regiones donde la población vive significativamente más que el promedio mundial. Es, además, la única ubicada en América Latina.
Comprende los cantones de Santa Cruz, Hojancha, Carrillo, Nandayure y parte del cantón de Nicoya, todos dentro de la provincia costarricense de Guanacaste.

Sus habitantes están lejos de llevar una vida asociada al lujo. Se trata de comunidades rodeadas de naturaleza y playas, donde durante décadas predominó el aislamiento geográfico y donde el trabajo duro siguió siendo una constante para poder subsistir.
Paradójicamente, esa realidad económica no impidió que se convirtiera en uno de los lugares con mayor concentración de personas centenarias del mundo. “Éramos pobres, pero siempre comimos bien”, resume uno de sus habitantes.
Cuántas personas de más de 100 años viven en la península de Nicoya
Los registros muestran que el fenómeno no solo continúa, sino que creció con el paso del tiempo.
Según el Mininsterio de Salud de Costa Rica, en 2017 vivían en la región cerca de 800 personas mayores de 90 años. En ese momento había 41 habitantes que ya habían superado los 100 años.
Actualmente, la Asociación Península de Nicoya Zona Azul registra 61 personas centenarias.
Años atrás, el demógrafo costarricense Luis Rosero-Bixby ya había advertido en un estudio que la concentración de adultos mayores con longevidad saludable en Nicoya era única en el mundo.
Además, determinó que la mortalidad entre los mayores de 90 años era un 10% inferior a la registrada entre personas de la misma edad en el resto de Costa Rica.

Por qué los científicos estudian desde hace décadas esta región de Costa Rica
En el trabajo publicado en 2008 en la revista científica Demography, Luis Rosero-Bixby demostró que un hombre de 60 años residente en esta región tenía cuatro veces más probabilidades de convertirse en centenario que otro costarricense.
La diferencia también era llamativa a nivel internacional: las posibilidades eran siete veces mayores que las de un japonés y diez veces superiores a las de un estadounidense.

Semejante expectativa de vida no estaba asociada a un alto nivel económico ni a una medicina altamente especializada. Por el contrario, Nicoya es una región de bajo desarrollo socioeconómico, aunque cuenta con un sólido sistema de atención primaria de salud, con visitas periódicas a los hogares de las personas mayores.
José Flores, un caso que llama la atención
La región, ubicada en la provincia de Guanacaste, alberga además el caso de José Flores, un hombre de 119 años que busca ser reconocido como la persona más longeva del mundo.
Aunque su edad figura en los registros oficiales del país latinoamericano, el proceso de certificación internacional todavía continúa y algunos investigadores piden cautela antes de dar por confirmada la marca.

Su historia fue reconstruida por el diario español El País a partir de entrevistas con especialistas y estudios científicos que durante años analizaron este fenómeno único.
Actualmente un equipo encabezado por el investigador español José Antonio Rabadán, de la Universidad de Alicante, trabaja para reunir la documentación necesaria que permita reconocerlo oficialmente como la persona más longeva del planeta.
Sin embargo, el propio Luis Rosero, considerado uno de los principales especialistas en demografía del país desde el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica, mantiene una postura prudente.
En diálogo con el medio español, explicó que existe un vacío documental entre el año de nacimiento registrado de Flores y la inscripción de su primer hijo décadas después.
Aunque tanto el Registro Civil como las actas bautismales respaldan la edad consignada, el investigador considera que todavía es necesario despejar esas dudas para evitar que una eventual controversia desacredite el trabajo científico realizado durante años sobre la excepcional longevidad de Nicoya.
Las pistas que aparecen en el ADN de los habitantes de Nicoya
Hay un aspecto que sí fue comprobado. Según las investigaciones de Rosero, las personas mayores de 60 años de la península de Nicoya presentan telómeros más largos que los de habitantes de otras regiones del país.
Los telómeros son estructuras ubicadas en los extremos de los cromosomas y funcionan como un indicador biológico del envejecimiento. Cuanto más largos son, mayor suele ser la expectativa de vida y menor el impacto del estrés sobre el organismo.
El especialista sostiene que los habitantes de esta región presentan telómeros equivalentes a aproximadamente diez años adicionales de protección biológica.

Sus investigaciones también encontraron una mayor ascendencia indígena chorotega entre muchos de los adultos mayores que sobrevivieron a las difíciles condiciones sanitarias de comienzos del siglo XX.
La alimentación en la única Zona Azul de Latinoamérica
Durante generaciones, los habitantes basaron su alimentación en frutas tropicales y en las llamadas “tres hermanas” de la agricultura mesoamericana: maíz, frijoles y calabaza.

Esta combinación aporta fibra, antioxidantes y calcio, además de otros nutrientes esenciales.
Rosero también menciona algunas particularidades locales, como el consumo del maíz conocido como pujagua, de tonalidad púrpura o negra, y una técnica ancestral denominada nixtamalización -en el texto citada como “nisquesado”-, mediante la cual los granos se hierven con agua y ceniza para retirar la cáscara y aumentar el contenido de calcio de los alimentos.
A ello se suma que el agua de la región presenta niveles naturalmente más elevados de este mineral, una característica que podría estar relacionada con la fortaleza ósea observada entre muchos adultos mayores.
No obstante, el investigador insiste en que se trata de hipótesis que aún requieren mayor evidencia científica.
Qué son las Zonas Azules y por qué Nicoya forma parte de ese grupo
El demógrafo belga Michel Poulain y el especialista de National Geographic Dan Buettner realizaron expediciones a la región para comprobar que las edades registradas fueran reales y no respondieran a exageraciones frecuentes en otras comunidades.
Tras verificar la documentación disponible, concluyeron que las estimaciones eran confiables e incorporaron oficialmente a Nicoya al grupo de la longevidad.
Poulain, junto al investigador Gianni Pes, fue uno de los primeros en proponer la idea de las Zonas Azules. Pero el explorador de la famosa revista estadounidense fue quien hizo popular el término a comienzos de la década de 2000.
Actualmente, las cinco Zonas Azules reconocidas internacionalmente son Barbagia, en Cerdeña (Italia); Okinawa (Japón); la península de Nicoya (Costa Rica); Icaria (Grecia); y Loma Linda, en California (Estados Unidos).
Cada una posee características propias, pero todas comparten un patrón similar: alimentos frescos y poco procesados, actividad física integrada a la vida cotidiana, fuertes vínculos sociales y familiares y un profundo sentido de pertenencia y propósito, factores que la ciencia continúa estudiando para entender cómo influyen en una vida excepcionalmente larga.
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