Pro, contras, dudas y perspectivas sobre el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea

Tras una semana de idas y vueltas, en versión intensa del mismo proceso que llevó décadas, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea respira con el aire que le dan las mayorías que lo impulsan, de un lado y del otro lado del Atlántico. El suspenso judicial que votó el Parlamento Europeo el miércoles parece ser un obstáculo más de los muchos que se han ido sorteando, al compás de los convencidos sobre los beneficios mutuos en general, sin dejar de lado las afectaciones particulares.

Las autoridades del Mercosur y de la Unión Europea están convencidos de que el rumbo acuerdista podrá tener sinuosidades y adecuaciones, pero es inexorable.

En ese marco, el presidente argentino, Javier Milei, se destaca entre los más determinados a avanzar, en sintonía con su mensaje global en Davos, Suiza, a favor de la apertura comercial, incluso con China, potencia que, aclaró, no sólo es relevante para el comercio argentino sino también para el norteamericano. Ese criterio económico de Milei, que esta vez limitó otro tipo de apreciaciones ideológicas, caló fuerte entre los inversores, y se reflejó en las cotizaciones financieras argentinas.

La actitud aperturista se acompañó con el rápido envío al Congreso para que avale parlamentariamente el acuerdo intercontinental y eso pueda dar inicio a los avances bilaterales previstos en el pacto.

Algo similar prima del otro lado del Atlántico, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, instó este viernes a aplicar en forma provisoria el acuerdo UE-Mercosur, pese a que el Parlamento Europeo lo remitió al Tribunal de Justicia para evaluar si es compatible con las leyes comunitarias.

“El Consejo ya decidió la semana pasada no solo autorizar a la Comisión a firmar el acuerdo con Mercosur, sino también a proceder a su aplicación provisional. Esta es la posición del Consejo. Por lo tanto, insto a la Comisión Europea a que haga uso de esta decisión y aplique el acuerdo provisional”, dijo Costa.

El gobierno argentino espera que la opinión de la corte europea sea favorable y esta situación solo dilate algo más el proceso. Según consultó Clarín, se mantiene la expectativa de que en el corto plazo se logre una entrada en vigor provisoria. Por eso se buscará la ratificación legislativa por parte de Argentina cuánto antes.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que “varios líderes plantearon durante la cumbre extraordinaria la cuestión de la aplicación provisional, y es evidente el interés en garantizar que los beneficios de este importante acuerdo se apliquen lo antes posible”.

Este viernes hubo otro paso trascendental. Italia y Alemania, las dos principales naciones manufactureras europeas, acordaron una agenda clara con compromisos concretos para reforzar la competitividad de Europa, a partir de reconocer que deben limitar la burocracia regulatoria que los ha relegado, según admitió el premier alemán, Friedrich Merz, tras reunirse con Giorgia Meloni, su par italiana.

Von der Leyen aclaró que “aún no han tomado una decisión. ¿Cuál es el procedimiento? Solo es necesaria una decisión cuando uno o más países del Mercosur hayan completado sus procedimientos y estén prácticamente preparados. En resumen, estaremos preparados cuando ellos lo estén”.

A partir de los avales legislativos en cada país y la eventual aplicación provisoria, la UE desgravará totalmente los aranceles para el 84% de las exportaciones agrícolas del MCS a la UE, otorgará desgravación parcial (cuotas o preferencias fijas) para el 15,5% y mantendrá los mismos aranceles para el 0,5%.

Productos con 0% aranceles con la entrada en vigor (70% de las exportaciones agroindustriales de MCS a la UE):

-Aceites para uso industrial (soja, girasol, maíz), Despojos comestibles de especie bovina, porcina, ovina; Algunos productos de la pesca como merluza, vieiras y calamares; Otros productos de origen animal (menudencias, grasas, semen bovino); Manzanas (PE), peras (PE), duraznos, cerezas, ciruelas y uvas de mesa (PE); Frutos secos, pasas de uvas; Infusiones (café, mate y té); Especias; Bebidas (agua mineral, cervezas, espirituosas)

Productos con 0% aranceles entre 4 y 10 años desde la entrada en vigencia (14% de las exportaciones agroindustriales de MCS a la UE):

-Productos de la pesca (por ejemplo, langostinos) y conservas de pescado; Hortalizas, plantas y tubérculos alimenticios. Hortalizas en conserva; Frutas Cítricas (limones, naranjas y mandarinas). Frutas Finas (frutillas); Harina de maíz Almidón; Aceites vegetales (soja, girasol y maíz). Biodiesel; Preparaciones alimenticias y pastas; Golosinas. Mermeladas, jaleas y otras preparaciones en base a frutas; Helados, Dulce de leche; Manteca y demás preparaciones de maní. Maní procesado; Alimento para mascotas; Vino en envases hasta 5 litros

Productos en cuotas: UE otorga preferencias limitadas (preferencias fijas o cuota) a productos que representan el 15,5% de las exportaciones de MCS a la UE:.

-Carne Bovina* 99 mil toneladas (en 5 años, arancel intra: 7,5%); Carne bovina: MERCOSUR también tendrá arancel 0% intracuota en la cuota Hilton; Carne Aviar: 180 mil toneladas (en 5 años, arancel intra: 0%); Huevos y Albúminas: 6 mil toneladas (en 5 años, arancel intra: 0%); Arroz: 60 mil toneladas (en 5 años, arancel intra: 0%); Miel: 45 mil toneladas (en 5 años, arancel intra: 0%); Maíz: 1.000.000 toneladas (en 5 años, arancel intra: 0%).

Una luz amarilla son las salvaguardas que podrían aplicarse, según el borrador elaborado por la Comisión Europea, a 24 los productos agropecuarios y agroindustriales: carne fresca; carne bovina enfriada y congelada de alta calidad; carne congelada para procesamiento; carne fresca, enfriada y congelada de cerdo; carne d ave sin hueso y preparaciones; carne de ave con hueso; leche en polvo; quesos; fórmulas infantiles; maíz y sorgo; arroz; azúcar para refinar; otros azúcares; huevos; albúminas de huevos; miel; ron y otras bebidas espirituosas obtenidas de la fermentación de la caña de azúcar; maíz dulce; almidón de maíz y de mandioca; derivados del almidón; etanol; ajo; biodiésel; y cítricos como el limón, naranjas y mandarinas.

Las salvaguardias se pueden disparar una vez que se constate y demuestre “un aumento en las importaciones de estos productos dañaron o están afectando a los sectores productivos locales”.

Los parámetros, si bien tienen que definirse en su mayoría, serían un aumento considerable en volumen de las importaciones: en un corto lapso de tiempo superior al 5% en la comparación del promedio de los últimos tres años, o que el aumento de las exportaciones del Mercosur haga que el precio interno caiga un 5%.

Lo llamativo del caso es que este mecanismo de sanción se puede dar inclusive en las cuotas pautadas en el acuerdo, como el caso de las carnes y el maíz, por citar un ejemplo.

Estas salvaguardias no están incluidas en el texto del acuerdo, sino que constituyen “una especie de reglamentación interna del acuerdo para los europeos”, indicó a Clarín el director de Contenidos y Comunicación del Grupo de Países Productores del Sur (GPS), Nelson Illescas.

“Es una medida de defensa comercial y es unilateral. Lo que tenés que hacer cuando se realiza una investigación sobre defensa de la competencia es fundamentar que hay un daño y por sobre todo, demostrarlo”, completó Illescas.

Pero más allá de dicho proceso, a los exportadores argentinos les preocupa la discrecionalidad que pueden aplicar los países europeos. “Es una situación bastante preocupante, porque esto lo establece la UE unilateralmente”, sostuvo el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras.

“La razón de ser de un acuerdo es la creación de comercio, pero lo podés matar con las salvaguardias, porque si se aplican de manera irrestricta e imprudente, se convierten en un riesgo enorme en el flujo de comercio”, agregó.

Para Idígoras, las exportaciones del Mercosur hacia el bloque europeo una vez entrado en vigencia el acuerdo “no significan ningún riesgo para Europa, sino que es política pura. Estos productos representan el 1% del consumo aparente en ese continente”.

Es por eso que el titular de Ciara-CEC insistió en que “el Mercosur tendrá que negociar después de la entrada en vigencia. Hemos hablado de esto con el Gobierno, son conscientes y no les gusta, pero quieren que se apruebe en el Congreso. Pero hay que discutir la existencia de estos mecanismos o que por lo menos sean más light”.

Para Illescas, estas medidas se constituyen en “una amenaza” para el agro argentino y de la región, ya que “quita certidumbre” al sector. “Es como lo que pasaba en Argentina con los ROEs: al tener esa discrecionalidad, no sabés si podés exportar o no. Los europeos lo necesitan para firmar el acuerdo y dar señales a su agro, teniendo en cuenta que tienen un problema sistemático de competitividad en dicho sector”, agregó.

Además, coincidió con Idígoras al considerar que los envíos del Mercosur “no se constituyen en una amenaza para la agroindustria europea, ya que el acuerdo se pensó para no generar problemas a ningún sector” (ver página 8).

La Fundación Barbechando destacó que tanto la Comisión Europea como el Consejo han señalado que subsiste la posibilidad de una aplicación provisoria del acuerdo en su pilar comercial, “al menos con aquellos Estados del Mercosur que hayan completado sus procesos de ratificación interna”.

“Este mecanismo permitiría comenzar a aplicar los compromisos comerciales sin esperar la finalización del trámite completo en la UE, aunque su viabilidad práctica dependerá del alcance del dictamen del TJUE y de las decisiones políticas que adopten las instituciones europeas una vez emitido”, completó.

Pero no solamente depende de los europeos, sino que también los parlamentos de cada uno de los integrantes del Mercosur debe hacer su parte y aprobar el acuerdo.

Inclusive, en este esquema, los derechos y obligaciones del acuerdo comienzan a aplicarse entre las partes que ya lo hayan ratificado, aun cuando el resto de los socios del Mercosur no haya concluido dicho trámite.

“La celeridad en los procesos de ratificación por parte de los congresos nacionales del Mercosur adquiere especial relevancia, dado que la entrada en vigor bilateral habilita de manera inmediata el acceso a los beneficios comerciales previstos en el acuerdo”, subrayaron desde Barbechando.

Además, ello resulta particularmente importante en relación con “el aprovechamiento de los cupos y contingentes arancelarios, cuya utilización efectiva dependerá del momento en que cada país complete su ratificación y pueda ejercer los derechos derivados del acuerdo”.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Fundación INAI destacaron que “la aprobación del acuerdo podría constituir un paso relevante para consolidar a la Argentina como un proveedor confiable y previsible de alimentos en los mercados internacionales”.

Y subrayaron que “la combinación de reglas más estables, menores cargas a la exportación y la limitación de mecanismos discrecionales contribuiría a mejorar la competitividad sistémica del sector agroindustrial, en un contexto de creciente demanda global y mayor exigencia regulatoria”.

fuente: CLARIN

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