
Con la llegada de trucos virales y la ampliación en redes sociales, son cada vez más las personas que recomiendan utilizar una rodaja de limón para colocar en el horno apagado. De esta manera se pueden sacar los malos olores en el aparato y evitar el uso de productos químicos.
La cocina, uno de los espacios más utilizados del hogar, suele ser también el lugar donde los olores fuertes y persistentes se acumulan con mayor facilidad. Según expertos en limpieza natural y organización doméstica, el horno apagado es especialmente propenso a retener restos de grasa, humedad y aromas que se impregnan en el ambiente sin que los habitantes lo noten de inmediato. Frente a la creciente preocupación por la salud y el bienestar en el hogar, muchas personas buscan alternativas más ecológicas y seguras para solucionar este problema cotidiano.
En este contexto, el truco de poner una rodaja de limón fresco en el horno apagado ganó popularidad en plataformas digitales y foros especializados. Quienes lo probaron afirman que se trata de una técnica sencilla y efectiva para mantener la frescura en la cocina, prescindiendo de aerosoles o productos industriales. Esta tendencia responde a la demanda de soluciones naturales que, además de cuidar el medio ambiente, resultan económicas y prácticas para cualquier hogar.

Por qué el limón es el secreto para un horno más limpio y sin olor
El limón contiene ácido cítrico, un compuesto ampliamente reconocido por sus propiedades desodorizantes, antibacterianas y desengrasantes. Al colocar una rodaja de limón dentro del horno apagado, se logra neutralizar los olores persistentes que dejan los restos de comida, la grasa quemada o la humedad acumulada tras varios usos. A diferencia de los productos químicos, el aroma del limón no enmascara los malos olores, sino que los absorbe y los reemplaza por una fragancia ligera y natural.
Especialistas en limpieza natural señalan que el limón, combinado con el ambiente cerrado del horno, ayuda a aflojar residuos grasos, lo que facilita la limpieza posterior. Así, se convierte en una alternativa accesible y sin riesgos para quienes desean mantener la cocina libre de olores desagradables y evitar la exposición a compuestos químicos potencialmente agresivos.

Cómo aplicar el truco del limón en el horno apagado y potenciar sus beneficios
Para obtener los mejores resultados, los expertos aconsejan utilizar un limón fresco, preferentemente recién cortado, ya que conserva intactos sus aceites esenciales y su capacidad desodorizante. Tanto el limón amarillo como la lima pueden emplearse, aunque el primero resulta más eficaz por su concentración de ácido cítrico. El procedimiento es simple: cortar una rodaja gruesa de limón y colocarla sobre una bandeja o recipiente apto para horno, ubicándola después en el centro del aparato.
Se recomienda dejar actuar el limón entre dos y doce horas, o incluso durante toda la noche, para que absorba los olores y libere su fragancia. Luego, se retira la rodaja y se limpia el interior del horno con un paño seco o apenas húmedo. En caso de que persista el mal olor, puede repetirse el proceso sin inconvenientes. Este método es especialmente útil después de cocinar alimentos con aromas intensos, como pescado o carnes, o como rutina semanal de mantenimiento.
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