Por qué hoy es difícil mantener la atención en un solo tema?

Muchos adultos reconocen, aunque rara vez lo mencionen como problema, a la dificultad para sostener la atención en un solo tema durante más de unos minutos.

Se empieza a leer un artículo y a mitad de párrafo ya se está chequeando el teléfono, se mira una película, pero también se responden mensajes, se escucha a alguien hablar, pero la mente ya está en otra parte.

Lo que antes era una rareza clínica -la dificultad para concentrarse- se ha convertido en una experiencia casi universal entre los adultos de las sociedades urbanas contemporáneas.

Una explicación fácil apunta al entorno digital, y no está equivocada.

Los dispositivos están diseñados para interrumpir y cada notificación, cada alerta, cada nuevo mensaje activa el sistema de la dopamina del cerebro con una pequeña descarga de expectativa: “puede ser algo importante”, “puede ser algo urgente”, “puede ser algo que no me conviene perder”.

El cerebro aprende rápido y con el tiempo, queda condicionado a buscar esa estimulación en lugar de tolerar la espera.

Cada notificación activa el sistema de la dopamina del cerebro. / Foto Shutterstock.

El resultado es una mente que se aburre con facilidad, que necesita cambiar de estímulos cada pocos segundos, con la vivencia de que si se concentra solo en algo, se está privando de otra cosa importante.

A esto se suma la velocidad con que circula la información ya que las redes y los mensajes privilegian lo breve, lo fragmentado, lo inmediato. El cerebro procesa sin profundidad y con el tiempo, esa modalidad superficial empieza a ser la única disponible.

Cuáles pueden ser las causas médicas

Pero reducir todo al mundo digital sería un error. Hay también causas médicas.

El trastorno por déficit de atención en el niño -el llamado TDAH- no desaparece en la adolescencia como se creyó durante décadas y se estima que entre el tres y el cinco por ciento de los adultos lo padece.

Otros problemas de salud pueden deteriorar la atención sin que el paciente ni su médico la identifiquen como síntoma central.

En la depresión poco evidente la mente pierde velocidad, claridad y capacidad para sostener el hilo de una tarea.

La ansiedad crónica hace lo opuesto ya que acelera el pensamiento hasta volverlo caótico, saltando de preocupación en preocupación sin anclar en ninguna.

La atención puede verse afectada por los entornos digitales y por la biología. / Foto Shutterstock.

Los trastornos del sueño –insomnio, apnea, sueño fragmentado- degradan la memoria de trabajo y la concentración, a veces hasta niveles que se confunden con un deterioro cognitivo incipiente. Los problemas tiroideos, metabólicos, la deficiencia de hierro y ciertas carencias vitamínicas también afectan la atención de forma directa.

La atención, afectada desde afuera y desde adentro

El problema es que la híper conectividad puede enmascarar y ser un buen justificativo ya que cuando es universal resulta difícil saber si lo que uno experimenta es el efecto del entorno o el síntoma de algo que merece atención médica.

La persona que no puede terminar un libro da por sentado que el libro es aburrido, o que simplemente es así como funciona la mente hoy.

La atención puede verse afectada desde afuera -por los entornos digitales-, y desde adentro -por la biología, la química cerebral, el sueño, el estado de ánimo-. Y ambas vías confluyen, por lo cual el sistema de la atención está bajo una presión que no está diseñado para soportar.

Reconocerlo es el primer paso para dejar de normalizar algo que, en realidad, puede tener solución si se encara como corresponde.

E.M.

fuente: CLARIN

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