
Los jugos naturales se incorporaron a la vida cotidiana por múltiples razones: algunos los eligen por bienestar, otros por practicidad y muchos simplemente por curiosidad y ganas de probar sabores distintos. Coloridos y versátiles, se adaptan a diferentes rutinas y momentos del día.
Estas bebidas también despiertan interés por sus combinaciones poco habituales, donde frutas, verduras y hortalizas se mezclan para crear propuestas originales que rompen con lo clásico y suman una experiencia diferente.
Al mismo tiempo, hay quienes prestan atención al impacto de ciertos ingredientes en el organismo, especialmente cuando se habla de mejorar la salud cardiovascular a través de elecciones diarias más conscientes, sin resignar disfrute.
Ahí es donde entran en juego mezclas menos obvias pero cada vez más presentes, como el jugo de remolacha y zanahoria: intenso en color, con sabor marcado y personalidad propia.
El jugo de remolacha y zanahoria aporta de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, indica un artículo de The Healthify Food Library. Se trata de una preparación sencilla y accesible, ya que utiliza ingredientes económicos y de consumo habitual, pero que también ofrece compuestos de interés para el organismo, en especial en relación con el sistema cardiovascular.

La remolacha es rica en nitratos naturales que, una vez metabolizados, se transforman en óxido nítrico dentro del organismo. Este compuesto favorece la vasodilatación, lo que ayuda a que las arterias se relajen y mejore el flujo sanguíneo.
De acuerdo con información de la prestigiosa Clínica Mayo, el consumo de remolacha y su jugo puede colaborar en la reducción moderada de la presión arterial y en el funcionamiento del sistema vascular cuando se integra dentro de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.
La zanahoria, por su parte, aporta carotenos con actividad de provitamina A, vitamina C, potasio y fibra, nutrientes vinculados al cuidado de los tejidos, la protección celular y el equilibrio del tránsito intestinal.
La combinación de ambas hortalizas concentra compuestos antioxidantes que ayudan a contrarrestar el daño oxidativo y acompañan el control de factores asociados al riesgo cardiovascular, como la inflamación o el exceso de lípidos en sangre.
Además de su perfil nutricional, este jugo suele mencionarse como apoyo alimentario en la prevención de la anemia, debido a la presencia de hierro vegetal y vitamina C, que favorece su absorción. No reemplaza tratamientos médicos ni suplementos indicados por profesionales, pero puede integrarse como parte de una alimentación variada y consciente.
Cómo hacer en casa jugo de remolacha y zanahoria
Ingredientes:
- 1 o 2 vasos de agua (según la textura preferida)
Preparación:
1. Lavar la remolacha y cocinarla en agua hirviendo hasta que esté blanda. Dejar enfriar y retirar la piel.
2. Pelar y lavar las zanahorias, y cortar ambas verduras en trozos pequeños.

3. Colocar los ingredientes en la licuadora junto con el agua y procesar hasta obtener una mezcla homogénea.
4. Ajustar la cantidad de agua si se desea una consistencia más líquida y consumir frío o refrigerar.
Otros beneficios de este jugo natural
- Gracias a su contenido de vitamina A, colabora con la salud ocular.
- Aporta antioxidantes que contribuyen al cuidado de la piel y los tejidos.
- Su fibra contribuye a mejorar el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento.
Consejos y prevención
Debido a su contenido de azúcares naturales (sacarosa), las personas con diabetes deben moderar su consumo.
Es importante tener en cuenta, además, que el consumo frecuente de remolacha puede teñir la orina o las heces de un color rojizo, un efecto inofensivo, pero que suele generar sorpresa o temor.
Siempre se recomienda consultar con un médico antes de realizar cambios significativos en la dieta.
—



