Pocos lo saben: para qué sirven los números rojos de las cintas métricas y por qué están puestos cada determinada distancia

Al emplear una cinta métrica, es habitual observar que, junto a la numeración en negro, la mayoría de los diseños incorpora ciertos dígitos resaltados en color rojo. Lejos de ser un mero elemento estético, estas señales poseen una finalidad concreta, desconocida para la mayoría de los usuarios. Generalmente, estas marcas se encuentran cada 16 pulgadas (40,64 cms.) y su inclusión en la herramienta busca simplificar diversas tareas de carpintería y construcción, especialmente en países que adoptan el sistema imperial de medición.

La utilidad de estas marcas radica en que, en numerosas edificaciones, los postes de las paredes se instalan con una separación de 16 pulgadas, lo que se traduce en aproximadamente 40,6 centímetros. De este modo, los números rojos posibilitan identificar rápidamente estas distancias sin necesidad de cálculos adicionales. Asimismo, estas indicaciones simplifican el proceso de señalar múltiples puntos sobre una superficie, permitiendo un avance más ágil al evitar mediciones repetitivas y basándose solo en las marcas rojas.

No obstante, en Argentina, estas marcas no gozan de una aplicación tan extendida. Consecuentemente, la mayoría de los trabajos se efectúan empleando centímetros y metros. A pesar de ello, numerosos modelos comercializados en el país las incorporan, ya que suelen integrar tanto las referencias del sistema métrico como las del imperial. De esta forma, una cinta métrica puede presentar centímetros, metros, pulgadas y otras marcas específicas para diversas aplicaciones.

En Argentina las marcas en pulgadas no están extendidas.

Por consiguiente, a pesar de ser un elemento que pasa desapercibido para gran parte de la gente, las marcas rojas en las cintas métricas cumplen un rol particular: optimizar las mediciones y posibilitar la ejecución de tareas con mayor exactitud y menor desgaste.

Más allá de los dígitos en rojo, diversas cintas métricas ocultan funcionalidades adicionales, poco difundidas, que pueden simplificar diversas tareas domésticas. Un ejemplo es el diminuto gancho metálico situado en su extremo, concebido para desplazarse unos milímetros en ambas direcciones. Esta holgura no constituye una imperfección de manufactura, sino que sirve para compensar el espesor del propio gancho, asegurando mediciones exactas tanto al medir desde el exterior como desde el interior de una superficie.

La cinta métrica clásica de Stanley Black & Decker.

Otra característica es que ciertas cintas incorporan indicaciones especiales en el cuerpo de su carcasa, las cuales señalan su longitud precisa. Esto se vuelve muy conveniente al medir espacios internos, como la anchura de una ventana o un mueble: solo es necesario apoyar la cinta, desplegarla hasta el extremo opuesto y añadir la medida que se muestra en la carcasa. Dominar estas pequeñas particularidades posibilita trabajar con mayor precisión, eludir equivocaciones y explotar al máximo una herramienta común en casi todos los hogares, pero cuyos pormenores son ignorados por muchos.

fuente: CLARIN

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