
El romero es una de las plantas aromáticas más habituales en cocinas, balcones y jardines. Su resistencia y su capacidad para desarrollarse durante varios años hacen que sea una opción práctica para quienes buscan sumar verde al hogar.
Además de cultivarse a partir de semillas, esta especie puede reproducirse mediante esquejes, es decir, pequeños fragmentos de una planta que tienen la capacidad de desarrollar nuevas raíces. Es una técnica utilizada para multiplicar distintas hierbas y plantas.
Para hacerlo en casa no hace falta contar con herramientas especiales. Una ramita saludable, un recipiente con agua y una ubicación luminosa son suficientes para comenzar el proceso.
El enraizado no ocurre de un día para otro. Según las condiciones de temperatura y humedad, pueden pasar varias semanas hasta que las raíces sean visibles y el esqueje esté preparado para continuar su crecimiento en tierra.
Cómo cultivar romero en casa a partir de una simple ramita
El primer paso es elegir correctamente la rama que se va a utilizar. Conviene seleccionar un tallo joven, verde y flexible, de unos 10 a 15 centímetros de largo, que no presente hojas secas, manchas ni signos de enfermedad.
Con una tijera limpia y bien afilada, se realiza un corte en la base del tallo. Después, se retiran las hojas de la mitad inferior de la rama, mientras se conservan las de la parte superior.

Cómo hacer el esqueje en agua.
- Preparar el tallo. Retirá las hojas de la mitad inferior para dejar expuesta esa parte de la rama.
- Colocarlo en agua. Introducí solamente la base del esqueje en un vaso o frasco con agua. Las hojas no deberían quedar sumergidas.
- Buscar un lugar luminoso. Ubicá el recipiente donde reciba mucha luz natural, pero evitá la exposición prolongada al sol directo mientras desarrolla las primeras raíces.
- Renovar el agua. Cambiala cada dos o tres días para mantenerla limpia.
- Esperar las raíces. El proceso puede demorar entre dos y cuatro semanas, dependiendo de las condiciones ambientales.
Cuando aparezcan varias raíces blancas y visibles, el esqueje estará en mejores condiciones para pasar a una maceta.
El momento de pasarlo a tierra.
La nueva planta necesita una maceta con agujeros de drenaje y un sustrato liviano que permita eliminar el exceso de agua. El romero se desarrolla mejor en suelos bien drenados y tolera mejor las condiciones secas que el exceso de humedad.
Para trasplantarlo, hacé un pequeño agujero en el sustrato y colocá allí las raíces sin doblarlas. Cubrilas con tierra y presioná apenas alrededor del tallo. Después, realizá un riego moderado.
Durante las primeras semanas después del trasplante, es importante controlar la humedad sin mantener el sustrato constantemente empapado. El exceso de agua puede favorecer problemas en las raíces.
Dónde ubicar la nueva planta.

Una vez establecida, la planta necesita mucha luz para crecer con fuerza y desarrollar sus aceites esenciales, responsables de buena parte de su aroma característico. Tener en cuenta que la falta de luz puede generar un crecimiento débil y alargado.
Por eso, si el romero se cultiva dentro de casa, lo conveniente es colocarlo cerca de una ventana muy luminosa. En un balcón o jardín, puede recibir más horas de sol, siempre controlando las condiciones de temperatura y el clima de la zona.
El riego debe adaptarse al estado del sustrato. En lugar de mantener la tierra permanentemente húmeda, conviene esperar a que se seque parcialmente antes de volver a regar. Una maceta con buen drenaje ayuda a evitar que el agua quede acumulada alrededor de las raíces.
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