Pinceladas literarias: El día que yo nací

Vía Tres Arroyos te presenta una nueva entrega de Pinceladas literarias, la sección a cargo de Valentina Pereyra, en esta ocasión con un nuevo cuento de su autoría.

El Día que yo Nací

Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero:

Feliz Año Nuevo,

dijeron y brindaron.

Las burbujas me rodearon y tuve que salir.

Así, como quien destapa una botella de sidra:

ruidosa, violenta, imparable.

Llegué con la tarde recién empezada;

negada por las vecinas que le decían a mí madre:

“A esta chica le cayó mal el pan dulce”.

De dulce nada.

Aturdida por los fuegos artificiales borracha de sidra y clericó:

patié, patié, patié.

Verano de primer día de año.

Calor insoportable;

las manos húmedas de un doctor trasnochado;

el dolor como fuego:

suda mí madre y puja.

Grito, grito, grito.

Es una nena.

Se prende la luz rosa.

Es una nena.

La beba del primero de año.

Me recibe un mundo herido por las guerras,

en busca del pecado.

Illía gobernaba acorralado por sindicalistas.

Johnson no podía con los vietnamitas.

En las calles los hippies hacían el amor y no la guerra.

Los Beatles clamaban: Help y Yesteraday aparecía.

Los Rolling grababan Satifaction,

La novicia rebelde y Brigitte, convivían.

El Perseguidor y Leonardo Favio.

En el Di Tella: la Menesunda.

En la tele: occidente clamaba pero el cuerpo del Che, no aparecía.

Churchill moría y, en Argentina, Alfredo Palacio y Nicolás Repetto, lo seguían.

Alberto J. Armando pedía quinientos pesos, para una Bombonera en la Costanera.

Pepe Biondi, Carlos Balá, Miranda.

Pipo Mancera, Marilina Ross, nena.

Marechal se iba de banquete con Severo Arcángelo.

Rodolfo Walsh aprendía de los oficios terrestres.

Boca campeón local,

Independiente de la Libertadores.

En River, la Gorda Matosas bancaba la parada.

Y en mi casa, frente a la ruta 228, mi llanto ahogado saludaba al nuevo año.

fuente: VIAPAIS

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