
Clientes que reservaron vehículos de la marca china BYD expresaron su malestar por las demoras en la entrega de unidades prometidas para fines de 2025. Según relataron, muchos realizaron la operación confiando en los plazos informados por concesionarios oficiales, pero el tiempo pasó y los autos nunca llegaron.

La modalidad incluía el pago de una reserva de 500 dólares para asegurar la unidad, un requisito que fue cumplido por los compradores. Sin embargo, aseguran que desde diciembre no recibieron precisiones claras sobre nuevas fechas de entrega ni explicaciones formales sobre los motivos del retraso.
Ante la falta de definiciones, crece la preocupación entre los clientes, que reclaman mayor transparencia y respuestas concretas por parte de la marca y los concesionarios. Mientras tanto, continúan a la espera de novedades que destraben una situación que genera incertidumbre y enojo.
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