
Las vacaciones de una familia de Santa Fe terminaron de la peor manera tras caer en una estafa con un alquiler turístico en la Costa Atlántica. Habían reservado una casa en Santa Elena, partido de Mar Chiquita, y pagaron un adelanto de $210.000, pero al llegar al lugar descubrieron que la vivienda no estaba en alquiler.
Según relataron, el contacto se realizó a través de redes sociales, donde acordaron el alquiler para la semana del 14 al 19. Sin sospechas, transfirieron el dinero a un supuesto propietario y emprendieron el viaje. Sin embargo, al tocar timbre en la dirección pactada, una vecina les informó que la casa pertenecía a un familiar suyo y que nadie la estaba ofreciendo para alquilar.
La burla desde la cárcel
Tras intentar comunicarse sin éxito con el estafador —que los bloqueó desde distintos números—, la situación tomó un giro aún más indignante. Minutos después, los delincuentes les enviaron una foto sonriendo desde una celda, a modo de burla. La familia aseguró que el dinero fue transferido a una cuenta a nombre de la misma persona que aparece en la imagen.
Desesperados, realizaron la denuncia en la comisaría de Santa Clara del Mar, pero afirman que no obtuvieron respuestas. “Nos dijeron que no se podía rastrear el número y que no podían hacer nada”, contó una de las víctimas. A pesar de contar con comprobantes, datos del receptor y perfiles en redes sociales, la familia sigue esperando que la Justicia avance y se investigue el caso.

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