No soy yo una mujer?

“Soy una mujer defensora de los derechos. Tengo tantos músculos como cualquier hombre y puedo hacer tanto trabajo como cualquier hombre. He arado, cosechado, desgranado, picado y segado, ¿puede alguien hacer más que eso?. He oído mucho acerca de la igualdad de los sexos; puedo llevar tanto como cualquier hombre, y puedo comer tanto también, si puedo conseguirlo. Soy tan fuerte como cualquier hombre que existe ahora. No sé leer, pero puedo oír. He escuchado la Biblia y he aprendido que Eva causó que el hombre pecara. Bueno, si la mujer trastornó el mundo, démosle una oportunidad de arreglarlo nuevamente”.

La voz de Sojourner Truth sonó fuerte en la Convención de los Derechos de la Mujer en Akron, Ohio. Era mayo de 1851 y su discurso, “¿No soy yo una mujer?”, pasó a la historia. Nacida esclava en 1797 en EE.UU. con el nombre de Isabella Baumfree, tenía 9 años cuando fue vendida por primera vez: por US$ 100 la compraron junto con un rebaño de ovejas. Pasó por varios dueños, se casó con otro esclavo, tuvo cinco hijos. Con una hija consiguió escapar de su último amo. Para rescatar a otro hijo, que había sido vendido ilegalmente, se convirtió en la primera mujer negra en ir a juicio contra un hombre blanco, y ganarlo.

Luchadora por el abolicionismo, pregonando la igualdad de derechos para hombres y mujeres y para negros y blancos, en 1864 Truth llegó a ser recibida por el presidente Abraham Lincoln. Como parte de su cruzada, Sojourner se animó a subir a un tranvía. Pero, por ser negra, el conductor la empujó a la calle; ella denunció el hecho y ganó el reclamo. En 2009, 145 años después, se convirtió en la primera mujer negra en estar representada, con un busto, en el Capitolio de Estados Unidos.

Silvia Fesquet

fuente: CLARIN

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