
La noticia parecía una de esas ofertas demasiado buenas para ser ciertas: mudarse a un pequeño pueblo español, vivir sin pagar alquiler y llegar con una oportunidad laboral prácticamente incluida. Pero la propuesta existió y fue impulsada por Arenillas, en la provincia de Soria, Castilla y León, en España.
Hay que hacer una aclaración importante para quien encuentre ahora la convocatoria: ya no está abierta. Después de hacerse viral durante los primeros meses de 2026, el municipio recibió miles de solicitudes y terminó seleccionando a una familia.
Tampoco buscaban exactamente “voluntarios” para una estadía temporal. El objetivo era mucho más ambicioso: encontrar una familia con hijos en edad escolar que estuviera dispuesta a establecerse de forma permanente y ayudar así a sostener la población del municipio.
Arenillas llegó a tener solo unas pocas decenas de residentes permanentes. Como otros municipios de la llamada España vaciada, lleva décadas enfrentándose a la pérdida de habitantes, el envejecimiento de la población y la desaparición progresiva de servicios.
Casa gratis, bar del pueblo y un puesto de albañil
La iniciativa no apareció de la nada.

Durante más de 40 años, el Ayuntamiento y la Asociación Cultural de Arenillas impulsaron proyectos para atraer vecinos y lograron rehabilitar siete viviendas municipales. Cuando una de ellas quedó nuevamente disponible, decidieron lanzar una convocatoria.
La familia seleccionada podía utilizar la vivienda sin pagar alquiler a cambio de hacerse cargo de la gestión del local o bar social, un espacio especialmente importante en una comunidad tan pequeña. Como esa actividad por sí sola no garantiza ingresos suficientes durante todo el año, se sumó un puesto de trabajo de albañil vinculado a una empresa de la zona.
Los hijos dispondrían además de transporte escolar gratuito para asistir al colegio de Berlanga de Duero, a unos 20 kilómetros.
La repercusión terminó superando cualquier expectativa. En febrero, la alcaldesa Sonia Tobaruela hablaba ya de cientos de formularios y centenares de correos diarios. Para comienzos de abril, el Ayuntamiento calculaba haber recibido entre 7.000 y 8.000 contactos o solicitudes procedentes no solo de España, sino también de países de Sudamérica, Alemania, Marruecos, Argelia y Emiratos Árabes Unidos.
El éxito también obligó al municipio a explicar la otra cara de la propuesta. La alcaldesa insistió en que vivir allí no es lo mismo que contemplar las fotografías en Internet.
Arenillas carece de muchos servicios habituales de una ciudad; comerciantes como el panadero o el frutero llegan periódicamente desde afuera, y los inviernos pueden hacer especialmente dura la vida cotidiana. Por eso, se pedía a los candidatos que conocieran personalmente el pueblo antes de tomar una decisión.
Finalmente se eligió una familia y el proceso quedó cerrado.
La experiencia de Arenillas muestra el alcance que puede tener una pequeña política contra la despoblación. Una casa rehabilitada, un empleo y una escuela a veinte kilómetros fueron suficientes para generar miles de mensajes desde medio mundo.

El verdadero desafío, sin embargo, empieza después de la mudanza: lograr que los nuevos habitantes no sean visitantes atraídos por una oferta viral, sino vecinos capaces de echar raíces allí donde durante décadas casi todos hicieron exactamente lo contrario y se fueron.
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