
La comunidad científica internacional sigue con atención los reportes sobre el virus Nipah, una infección viral poco común pero extremadamente grave, que se transmite principalmente de animales a humanos. Los murciélagos frugívoros son su principal reservorio natural, aunque también puede haber contagio a través de alimentos contaminados o contacto estrecho entre personas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Nipah presenta una tasa de letalidad que oscila entre el 40% y el 75%, dependiendo de la capacidad de detección temprana y del sistema sanitario de cada país. El virus afecta principalmente el sistema respiratorio y el sistema nervioso, y puede provocar encefalitis aguda y fallas respiratorias severas.

Desde su identificación inicial en Malasia en 1999, hasta el año 2024 se registraron alrededor de 754 casos en todo el mundo. Sin embargo, los especialistas advierten que la cifra real podría ser mayor, debido a subregistros en regiones con sistemas de vigilancia epidemiológica limitados.
Ante recientes rebrotes y alertas sanitarias, surge una pregunta que inquieta a nivel global: ¿estamos ante el riesgo de una nueva pandemia? Por ahora, los organismos internacionales llaman a la vigilancia, la información responsable y el fortalecimiento de los sistemas de salud para evitar una propagación descontrolada.
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