
La abogada, escribana y docente azuleña Moira Goldenhörn participó nuevamente como expositora en ARGENSIG (la Escuela Argentina de Gobernanza de Internet), con la ponencia “Nuevas infraestructuras de confianza para la sociedad digital”. La presentación se realizó el 1 de octubre junto a la doctora Mailín Herrera, de La Plata, asesora legal de Eternal Library.
El encuentro, desarrollado entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre en el Aula Magna de la Universidad Tecnológica Nacional, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, celebró su décima edición con tres jornadas de formación y debate sobre el presente y el futuro de Internet.
ARGENSIG es dirigida por la ingeniera en Electrónica y Electricidad y doctora en Dirección de Empresas Olga Cavalli, cofundadora de la Escuela Sur de Gobernanza de Internet e integrante del Grupo Asesor Multisectorial -MAG, por sus siglas en inglés- del secretario general de las Naciones Unidas para el Foro de Gobernanza de Internet.
Este foro, conocido internacionalmente como IGF, es un espacio de las Naciones Unidas que reúne a gobiernos, empresas, universidades, organizaciones de la sociedad civil y la comunidad técnica para debatir políticas públicas relacionadas con Internet. Su agenda abarca cuestiones que afectan directamente a la ciudadanía, como la privacidad, la seguridad, el acceso a la información y los derechos digitales.
Goldenhörn, quien además dirige la Diplomatura en Blockchain e Inteligencia Artificial para la Producción y el Desarrollo Local de la Universidad Nacional del Delta de la Provincia de Buenos Aires (UNDELTA), propuso acercar estas discusiones a situaciones cotidianas: comprobar un título, verificar que un documento no fue modificado, presentar pruebas digitales, conocer el recorrido de un producto mediante su trazabilidad o consultar un archivo institucional con respaldo en sus fuentes.
La exposición tomó como punto de partida el aporte inicial de Bitcoin al desarrollo de registros compartidos y verificables. A partir de allí, recorrió aplicaciones que trascienden las criptomonedas, como la comprobación de documentos del Boletín Oficial, los títulos educativos digitales y la trazabilidad en el transporte y la producción agropecuaria.
La segunda parte se concentró en la relación entre estas herramientas y la inteligencia artificial. El planteo abordó cómo desarrollar sistemas que puedan consultar fuentes verificadas, mostrar de dónde obtienen la información y permitir el control de sus respuestas. En ese marco, blockchain puede aportar pruebas sobre la procedencia y la integridad de los datos utilizados, y ayudar a que el trabajo de la inteligencia artificial sea más transparente y confiable.
En ese marco se presentaron las propuestas de Archivista, Arc.Box y Vista para trabajar con archivos organizacionales, y la experiencia de Eternal Library en la preservación y el acceso a la memoria cultural. Bibliotecas, museos, iglesias, archivos comunitarios y registros familiares formaron parte de una mirada que vincula la innovación tecnológica con el cuidado del patrimonio cultural y la transmisión de historias entre generaciones.
El cierre puso el foco en la gobernanza: quién administra estos sistemas, quién autoriza a los agentes de inteligencia artificial y quién responde por sus decisiones. Una discusión que conecta la tecnología con el Derecho y con una preocupación concreta: cómo construir confianza y proteger a las personas en una sociedad cada vez más digital.
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