
La selección de Ecuador llegó golpeada a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 frente a México. Antes del trascendental encuentro, el equipo dirigido por Sebastián Beccacece sufrió una serie de contratiempos que complicaron su preparación y generaron preocupación dentro de la delegación.
El primer inconveniente ocurrió durante el traslado hacia Ciudad de México. Lo que debía ser un viaje relativamente corto terminó convirtiéndose en una verdadera odisea para el plantel ecuatoriano. La delegación acumuló una demora de tres horas y un trayecto total de nueve horas, muy por encima de lo previsto inicialmente.
En conferencia de prensa, Beccacece expuso la situación: “Hemos demorado tres horas más de lo que estaba establecido, no sabemos por qué”. Luego detalló: “Teníamos programado llegar al hotel a las seis de la tarde hora de México. Un vuelo que era de tres horas y media, más la hora y 20 de traslado hacia el hotel, terminó siendo un vuelo de nueve horas”.
Pero el desgaste no terminó con el viaje. Durante la madrugada, cientos de aficionados mexicanos se congregaron frente al hotel donde se hospedaba la Tri y protagonizaron una ruidosa vigilia. Bocinas, megáfonos, cacerolas, música a alto volumen y fuegos artificiales se extendieron durante horas con un objetivo claro: impedir el descanso de los futbolistas ecuatorianos antes del partido más importante de la fase eliminatoria.
Los simpatizantes incluso entonaron cánticos de “Ecuador no duerme”, mientras la delegación solicitaba la intervención policial e intentaba cambiar de habitaciones para escapar del ruido. Aunque las fuerzas de seguridad llegaron durante la madrugada, los festejos continuaron varios minutos más. Finalmente, la multitud comenzó a dispersarse, pero Ecuador ya había pasado una noche lejos de la tranquilidad ideal para afrontar un cruce decisivo del Mundial.
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