
A horas de una nueva definición mundialista, Emiliano “Dibu” Martínez se presentó en conferencia de prensa con la misma confianza de siempre, pero con una madurez renovada. El arquero de la Selección Argentina, pieza fundamental en el camino a la final contra España, dejó definiciones impactantes sobre su estado físico, su evolución técnica y el sentimiento de un grupo que busca la gloria eterna en 2026.
El dolor detrás de la seguridad
Una de las mayores revelaciones de la jornada fue el estado de su mano derecha. El Dibu confesó que convive con las secuelas de una fractura en el dedo anular que sufrió en la previa del torneo. “Cuando te dicen que te vas a perder la fase de grupos por el dedo, te llenás de preguntas”, admitió, explicando que entrenó de forma diferenciada hasta dos días antes del debut.
A pesar de que los especialistas recomendaron una operación, el arquero decidió postergarla para no perderse la cita máxima. “Me duele todos los días, ja. Sabía que iba a ser así”, reconoció, aunque aclaró que en el campo de juego la fortaleza mental se impone: “Todo es de la cabeza, no me afecta”.
Más maduro que en Qatar
A diferencia de la gesta de 2022, Martínez siente que llega en una versión superadora. “No tuve un rol tan decisivo como ahora. Hoy juego mejor con los pies y tomo mejores decisiones”, analizó el “23”. Para él, la clave del puesto no es solo atajar pelotas, sino transmitir calma: “Con Inglaterra me presionaron fuerte y me mostré tranquilo; les tengo que demostrar seguridad a mis compañeros para que ellos se enfoquen hacia adelante”.
Incluso comparó su proceso interno, señalando que en este Mundial ha logrado disfrutar más que en el anterior, donde sufrió tras la derrota inicial ante Arabia Saudita. “El domingo voy a salir sonriendo. Es algo que no les pasa a todos los jugadores”, afirmó con convicción.
El rival y el sueño del cuarto título
Respecto a España, el Dibu mostró un profundo respeto por el equipo de Luis de la fuente, destacando que no se trata solo de individualidades como Lamine Yamal, sino de un grupo que trabaja muy bien en equipo. “Los conocemos y ellos nos conocen. El margen de error en una final es muy chico”, advirtió.
Sobre su futuro y los rumores de un posible retiro tras ser bicampeón, el marplatense fue tajante: “Primero hay que ganar, no pienso más allá de eso”. Su motor sigue siendo la gratitud hacia su familia y el orgullo de representar al pueblo argentino, al que definió como un grupo de “gente trabajadora que viene de familias bajas”.
Finalmente, el arquero dejó un mensaje para los más pequeños, quienes lo ven como un ídolo: “Ojalá que me sigan como un ejemplo de sacrificio y superación”. Con el dolor a cuestas pero el hambre de gloria intacto, el Dibu ya visualiza lo que toda Argentina sueña: traer la cuarta Copa del Mundo al país.
EL DIBU MARTÍNEZ EN CONFERENCIA: “NO ME PESA LA PRESIÓN, ME PONGO LOS GUANTES Y PIENSO EN ATAJAR”
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