
Con humor negro y agradecimientos, compartió su dolor y recibió el apoyo de su hijo Tomás, quien emocionó con un testimonio íntimo sobre su abuela.
El lunes, Mario Pergolini volvió a la pantalla de Otro día perdido después de ausentarse el jueves pasado por el fallecimiento de su madre, Beatriz. El conductor abrió el programa con un mensaje breve pero contundente: “Gracias por acompañarme en estos días que fueron un poco difíciles para mí”.
Fiel a su estilo, rápidamente sumó humor negro: “Igual tengo chistes de funerales”, lo que generó risas nerviosas en el estudio y alivió el clima. Pergolini también agradeció el cariño recibido, incluso en la cancha tras la derrota de Boca contra Huracán.
El momento más emotivo llegó desde otro espacio: su hijo Tomás Pergolini participó en el programa Esto no sucedió por Vorterix y recordó a su abuela con crudeza y ternura. “Siempre me tuvo muy presente y eso me enternece un montón”, confesó, revelando que Beatriz lo consideraba su nieto favorito.
Tomás destacó la fortaleza de su abuela hasta el final: “Ojalá yo pueda heredar el 10% de su entereza sentimental y física”. Con la voz quebrada, admitió una deuda pendiente: “Nunca le cociné”, aunque encontró consuelo en la idea de que su pasión por la gastronomía es un legado de ella. “Mi abuela cocinó los mejores canelones y las mejores papas fritas que comí en mi vida”, recordó.
La doble exposición de Mario y Tomás mostró un duelo sin maquillaje: humor ácido, lágrimas sinceras y recuerdos familiares que conectaron con el público. En redes, los mensajes de apoyo se multiplicaron y el testimonio de Tomás se viralizó por su honestidad brutal, reflejando una sensación universal: la culpa de no haber hecho más por un ser querido que ya no está.




