
El emperador romano Marco Aurelio fue también un referente de la filosofía estoica, y en su libro “Meditaciones” dejó frases para la historia y la reflexión. Qué significa “Acepta lo que sucede como si lo hubieras elegido“.
Su obra mencionada es una serie de reflexiones, aparentemente sin una cronología a seguir, redactada originalmente en griego. Son doce tomos que recorrerían los últimos años de la vida del emperador, quien gobernó el Imperio Romano entre los años 161 y 180 d.C.
Marco Aurelio fue un referente de la filosofía estoica, cuyo nacimiento se lo atribuyen a Zenón de Citio en la Grecia del siglo III a.C., quién después de tomar contacto con la filosofía socrática, cínica y megárica, creó una nueva escuela.

Su pensamiento basa su pilar en una distinción clave: lo que depende de uno (decisiones, actitud, etc.) y lo que no (clima, actuar de los otros, el pasado, azar, etc.). Los estoicos creían que el universo operaba según la razón y para lograr la felicidad, se requiere un pensamiento lógico.
Creían que todo tenía una causa y efecto que le da al universo una estructura racional. Por eso las personas no controlan lo que pasa a su alrededor, pero sí lo que se hace con lo que nos pasa.
La frase apunta a una idea más profunda: asumir que el pasado no se puede modificar, pero sí integrar. Lo ocurrido deja de ser un obstáculo cuando se convierte en parte de la propia historia. En esa lógica, el planteo se acerca a la mirada de Marco Aurelio, la cual consiste en menos queja, más aceptación del camino recorrido como materia prima de lo que uno es.
El pensador da una respuesta simple a un problema común y recurrente: cómo mantener la calma cuando algo alrededor nos afecta. En el marco de la filosofía estoica, no hace referencia a una resignación pasiva, sino a tomar el control de lo que te pasa. Pone el foco en aceptar la realidad y dejar de pelear contra lo inevitable, pero con actitud proactiva.
No se trata de resignación, sino de hacer el foco en lo que depende de uno con lo que le toca. Como todo estoico, este autor estimaba que el hombre debe someterse a la razón y esquivar las pasiones, para no ser afectado por lo exterior. Solo se puede ser libre y feliz a través de la propia voluntad.

Esta voluntad es inquebrantable cuando se acepta lo que nos pasa, aquello que no podemos controlar, para tomar rienda de lo que sí se puede controlar: en la frase, aceptar lo que sucede “como si lo hubieras elegido” no da lugar a la queja ni al lamento. La felicidad es condicionada al control de la conciencia y de la virtud.
Filosóficamente, tal como todos los objetos proceden de la sustancia, el hombre también está inmerso en un universo del cual es parte y no controla ni puede despegarse.
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