Marco Antonio Caponi y sus bromas virales con inteligencia artificial – Identidad Correntina

El actor contó que disfruta publicar imágenes falsas generadas con inteligencia artificial y observar cómo muchos las toman por reales. Incluso Mario Pergolini admitió haber caído en una de esas bromas virales.

En tiempos en que una imagen puede circular más rápido que una desmentida, la vieja máxima periodística de “verificar antes de publicar” vuelve a ganar centralidad. Esa tensión entre lo verosímil y lo verdadero fue el eje de la divertida confesión de Marco Antonio Caponi en Otro día perdido (eltrece), donde relató su gusto por subir fotos falsas hechas con inteligencia artificial para medir cuánto demoran usuarios y medios en creerlas.

Durante su paso por el ciclo que conduce Mario Pergolini, el actor recordó una de sus bromas más difundidas: una imagen creada con IA en la que supuestamente iba a interpretar a Jorge Porcel en una película biográfica. Pergolini le remarcó, entre risas, que con esa publicación había jugado a que muchos “se la creyeran un rato”, y que la primera versión de la ocurrencia hizo caer a más de uno.

Caponi no esquivó el juego y respondió con ironía al volver a ver la imagen: “Son verdad, Mario…”, lanzó, antes de rematar que en realidad “nada que ver, soy Jonah Hill ahí”. La escena expuso, con humor, una dinámica cada vez más común en redes: contenidos diseñados para parecer auténticos y provocar confusión momentánea.

El conductor también recordó la reacción que generó aquella supuesta transformación física del actor para personificar a Porcel. “Todos decían: ‘Lo que engordó, lo que hizo’”, evocó, en alusión a cómo la foto alimentó comentarios y especulaciones sobre un proyecto cinematográfico que nunca existió.

Caponi agregó otro condimento a la broma al incluir a su amigo Diego Cremonesi como supuesto intérprete de Alberto Olmedo. “Lo puse a Diego Cremonesi como Olmedo y me odia por eso. Me dice: ‘¡En qué me metiste!’. No le avisé porque somos amigos”, contó. El episodio mostró hasta qué punto una pieza visual convincente puede instalar una narrativa falsa con enorme facilidad.

Consultado sobre si sale a aclarar cuando esas publicaciones circulan como si fueran ciertas, el actor fue tajante: “Yo no hago nada. Es una red social. Que eso se legitime como un hecho verídico me parece patético. No sé… ¡busquen fuentes!”, expresó. Su respuesta resume una preocupación más amplia: en la era de la IA generativa, la frontera entre humor, montaje y desinformación se volvió más difusa.

Mario Pergolini admitió que él mismo cayó en una de esas bromas. “Te soy sincero, el que hiciste de Charly García, entré. Porque puede ser…”, reconoció, y la confesión terminó de reforzar el punto central del intercambio: incluso perfiles con experiencia mediática pueden ser sorprendidos por piezas visuales plausibles, especialmente cuando apelan a figuras muy reconocibles de la cultura popular argentina.

Análisis y proyecciones: El caso de Caponi ilustra cómo la inteligencia artificial se integró al entretenimiento digital, pero también cómo puede erosionar la confianza informativa si se comparte sin contexto. En los últimos años, la conversación pública pasó de admirar las posibilidades creativas de la IA a debatir sus riesgos: manipulación, deepfakes, suplantación de identidades y desinformación. En paralelo, los medios y las plataformas empezaron a reforzar herramientas de verificación, aunque el volumen y la velocidad del contenido siguen jugando a favor del impacto inmediato. Si esta tendencia continúa, el desafío para periodistas, audiencias y celebridades será doble: distinguir el chiste de la falsedad deliberada y, al mismo tiempo, exigir estándares más claros de autenticidad en entornos donde “parecer verdadero” ya no alcanza.

Evolución del tema: En los últimos años, la postura de figuras públicas como Caponi pasó de usar las redes para promocionar trabajos o mostrarse de manera cotidiana a experimentar con recursos humorísticos cada vez más sofisticados. Antes, las bromas virales dependían de fotos editadas de forma artesanal; hoy, las herramientas de IA permiten crear escenas mucho más realistas en segundos. Del lado del público, también cambió la recepción: lo que antes se detectaba con facilidad ahora obliga a mirar más allá de la imagen y corroborar fuentes. En ese marco, el episodio en el programa de Pergolini muestra una transición clara: la broma ya no solo busca divertir, sino también poner a prueba cuánto confiamos en lo que vemos.

La anécdota dejó, además, una postal clara del presente mediático: una publicación falsa puede disparar comentarios, notas y debates antes de que alguien frene para chequearla. En ese ecosistema, la ironía de Caponi funciona como entretenimiento, pero también como advertencia sobre un entorno informativo cada vez más vulnerable a la simulación convincente.

fuente: inteligencia artificial – Identidad Correntina”> GOOGLE NEWS

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