
Un estudio presentado en la Reunión Anual Conjunta del Congreso Científico Europlanet (EPSC) y la División de Ciencia Planetaria de la Sociedad Astronómica Americana (DPS), celebrada en Helsinki. Reveló que la humanidad podría estar virtualmente aislada del resto de la potencial vida en el espacio.
Debido a las vastas extensiones de tiempo y espacio, un nuevo modelo estadístico basado en la Ecuación de Drake sugiere que la especie comunicativa más próxima a nuestro sistema solar se encontraría a una distancia mínima de 33.000 años luz.
La investigación utiliza parámetros actualizados sobre la formación estelar y la habitabilidad de exoplanetas en zonas galácticas específicas. Los científicos determinaron que, aunque el universo es inmenso, la probabilidad de que dos civilizaciones coincidan en el mismo periodo temporal es extremadamente baja.
“Estos números sustentan la estimación de que la civilización tecnológica más cercana está a unos 33,000 años luz de distancia. Nuestro Sol se encuentra a aproximadamente 27,000 años luz del centro galáctico, lo que significa que la civilización tecnológica más próxima podría estar al otro lado de la Vía Láctea”, cierra el comunicado de prensa de Europlanet.
Este desfase cronológico implica que muchas culturas podrían haber surgido y desaparecido mucho antes de que nuestras señales de radio lograran alcanzarlas.
La Tierra y su posición en la galaxia, el impedimento para potenciales comunicaciones
El análisis destaca que la mayor densidad de mundos potencialmente habitados se concentra en el centro de la galaxia, una zona hostil por su alta radiación. La Tierra, situada en un brazo espiral periférico, se encuentra en una región de baja densidad poblacional estelar, lo que dificulta cualquier intento de comunicación bidireccional.
La vasta distancia estimada requeriría que una señal de radio viajara durante milenios antes de ser detectada por otros. Los expertos subrayan que la longevidad de una civilización es el factor determinante en estos cálculos matemáticos actuales.
Si una especie solo sobrevive unos pocos miles de años antes de extinguirse, las posibilidades de cruce son casi nulas según el modelo presentado. La ventana de oportunidad para el contacto se cierra rápidamente si las sociedades tecnológicas no logran superar sus propias crisis existenciales o el agotamiento de recursos naturales.

El estudio también considera que las distancias físicas actúan como una barrera natural infranqueable para nuestra tecnología actual.
Esta perspectiva obliga a replantear las estrategias de búsqueda de inteligencia extraterrestre que se han mantenido activas durante las últimas décadas. A pesar de estos resultados desalentadores, la comunidad científica insiste en que el perfeccionamiento de los telescopios de próxima generación permitirá analizar atmósferas de planetas lejanos con mayor precisión.
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