
Este jueves, el neurocirujano Leopoldo Luque declaró por séptima vez en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona.
El imputado exhibió imágenes frente a los jueces para sostener que el cuerpo no presentaba edemas. Jana y Gianinna Maradona abandonaron la sala de audiencias para evitar las fotos de la autopsia.
Durante su testimonio, el médico criticó a los forenses por diagnosticar una miocardiopatía dilatada “sin medir las cavidades del corazón”. Además, indicó que los registros clínicos confirman que el astro dejó la medicación cardiológica en 2007.
En otro momento de la declaración, Luque pidió perdón a una de las hijas del exfutbolista por los insultos en los audios filtrados.
“Cumplí mi función de neurocirujano, es facilísimo ir contra mí”, expresó.
El neurocirujano detalló los conflictos cotidianos para tratar al ídolo y la resistencia constante de Diego. “Yo no le prohibí a nadie, había que bancarlo a Diego”, justificó ante el tribunal.
El proceso judicial avanza para definir las responsabilidades de la muerte del histórico jugador de fútbol.
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