Luis Rojas Marcos, psiquiatra: “El primer paso para una buena vejez es preguntarte cuáles son tus prioridades; después, hay que agarrar el timón de tu vida, no vale dejarlo todo a la suerte”

“La carrera de la vida se ha alargado. Hasta hace poco la medicina intentaba curar enfermedades; ahora la idea es que también sirva para mejorar la calidad de vida”. Con estas palabras, Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943) resumió la nueva realidad de la longevidad: ya no se trata solo de vivir más años, sino de llegar a ellos en mejores condiciones físicas, mentales y emocionales.

El reconocido psiquiatra e investigador participó el pasado 2 de junio en el auditorio del CosmoCaixa de Barcelona en LongevitIA, el primer congreso de La Vanguardia sobre longevidad y envejecimiento saludable, al que viajó expresamente desde Nueva York para reflexionar sobre comportamiento humano, salud mental y envejecimiento.

“El año en que nací, en España la esperanza de vida rondaba los 60 años. Hoy está en torno a los 84. Es un cambio verdaderamente impresionante”, señaló el especialista, que fue el último de los ponentes en salir al escenario. Un aumento que atribuyó principalmente a los avances de la medicina, la mejora de las condiciones de vida y el acceso al conocimiento, aunque advirtió de que muchas personas siguen llegando a la vejez sin haberse preparado realmente para afrontarla.

Luis Rojas Marcos, pisquiatra.

“Si pensamos en nuestros primeros treinta años de vida, gran parte de lo que hacemos está orientado a prepararnos para la segunda etapa: estudiamos, formamos una familia, construimos una carrera… Pero yo quiero plantear otra idea: si la preparación para la segunda etapa es fundamental durante la primera, ¿quién se prepara durante la segunda etapa para la tercera?”, planteó ante el auditorio.

Llegada con sorpresa

El propio Rojas Marcos, referente internacional en salud mental y profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York, confesó que tomó conciencia de ello de forma repentina y casi accidental. “Un día tuve una pesadilla en la que veía el número 78, enorme y brillante. Me desperté con ansiedad, escuchando una voz que repetía: ‘Luis, tienes 78 años’. Así descubrí que no me había preparado”, relató. A partir de aquella experiencia, comprendió que la longevidad no solo debía celebrarse, sino también planificarse de forma consciente.

Para lograrlo, una de las claves es cambiar la mirada social sobre el envejecimiento, todavía muy marcada por estigmas y prejuicios. “Si vais al diccionario y buscáis vejez o viejo, encontraréis sinónimos como añoso, arcaico, senil, rancio, usado, deslucido o inútil. Ese es el estigma que arrastra el envejecimiento… y también el negocio que existe detrás de ese estigma”, afirmó.

Para lograrlo, una de las claves es cambiar la mirada social sobre el envejecimiento, todavía muy marcada por estigmas y prejuicios.

Frente a esa visión negativa, recordó que numerosos estudios científicos muestran que el envejecimiento también trae consigo fortalezas psicológicas y emocionales. “Está demostrado que, a medida que envejecemos, el cerebro selecciona con preferencia las emociones positivas. Las personas mayores de 60 años recuerdan mejor sus experiencias positivas que las negativas”, subrayó.

Aun así, insistió en que alcanzar esa etapa de bienestar no ocurre de forma automática. “El primer paso es conocernos. Pregúntate cuáles son tus prioridades y apúntalas. Porque no son las mismas para todos. Haz una lista de lo que es importante para ti desde el punto de vista físico, psicológico, emocional y social”, recomendó. Y añadió: “Después hay que agarrar el timón de tu vida. No vale dejarlo todo en manos de la suerte”.

El ejercicio, la mente y la actitud

Durante su intervención, Rojas Marcos hizo hincapié en la necesidad de mantener hábitos saludables adaptados a cada persona. El ejercicio físico fue uno de los ejemplos que utilizó para ilustrar cómo pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo pueden tener un gran impacto en la salud y el bienestar.

“Empecé a correr maratones gracias a mi compañero Jaume. Desde entonces he seguido haciéndolo, aunque voy muy lento”, bromeó. Apuntó que prefiere correr el maratón de Nueva York porque allí puede completarlo sin presión por el tiempo. “La última vez tardé cinco horas y cincuenta minutos, pero allí puedes ir a tu ritmo y aun así llegar a meta”, contó entre risas.

Numerosos estudios científicos muestran que el envejecimiento también trae consigo fortalezas psicológicas y emocionales.

Más allá de la anécdota, el especialista defendió la importancia de adaptarse a las propias capacidades y construir un proyecto de vida realista. “Al final todo consiste en eso: conocerte, adaptarte y hacerte un plan”, resumió.

El psiquiatra recurrió también a una conversación que mantuvo años atrás con el explorador noruego Erling Kagge, la primera persona en alcanzar el Polo Norte sin ayuda externa. Según recordó, Kagge le reveló que, en situaciones extremas, “lo que separa a los vivos de los muertos no es lo que llevan en la mochila, sino lo que llevan en la mente”.

Rojas Marcos conectó esta idea directamente con la longevidad y la preparación emocional para la última etapa de la vida. “Prepararse no depende solo de los recursos materiales, sino también de la curiosidad, la motivación y las ganas de seguir adelante”, setenció.

fuente: CLARIN

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