Lucía y Mateo dejaron todo para crear un refugio único en las montañas de Salta: “Queremos comodidad sin que cueste paisaje”

En un pequeño pueblo de los Valles Calchaquíe en Salta, rodeado de montañas y a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, una pareja decidió cambiar por completo su forma de vivir. Dejaron atrás la rutina de la ciudad para apostar por un proyecto con una fuerte conexión con la naturaleza.

Hoy, Lucía y Mateo reciben visitantes de distintos lugares del país y del mundo en un hospedaje construido sobre una antigua casa de adobe, con una idea clara: ofrecer comodidad sin perder la esencia del paisaje ni del lugar que los rodea.

De la ciudad a la tranquilidad de los Valles Calchaquíes

Su historia comenzó con una decisión que parecía arriesgada. Renunciaron a la comodidad de la vida urbana para instalarse en Molinos, una localidad salteña rodeada de cerros, viñedos y caminos de tierra. Lo que buscaban era simple: vivir de otra manera.

Cuando llegaron a Molinos, no tenían un plan definido. Primero quisieron conocer el lugar, entender cómo era vivir a más de 2.000 metros de altura y adaptarse a una rutina completamente distinta.

El aire seco, las largas distancias, la poca señal de celular y los tiempos del pueblo les enseñaron que ahí las cosas ocurren sin apuro. Con el correr de los meses, esa tranquilidad terminó convirtiéndose en el principal motivo para quedarse.

Fue entonces cuando apareció la idea de recuperar una antigua vivienda de adobe que llevaba años sin uso.

El sueño de vivir entre montañas se convirtió en realidad para Lucía y Mateo.

Una casa de adobe que volvió a tener vida

Lejos de demolerla, la pareja decidió conservar su esencia. Restauraron la construcción respetando la arquitectura tradicional de los Valles Calchaquíes y sumaron tecnologías que reducen el impacto ambiental, como paneles solares y un sistema para aprovechar el agua de lluvia.

Así nació Casa Andina, un hospedaje pensado para quienes quieren conocer Salta desde otro lugar, lejos de los circuitos turísticos más concurridos.

“Queremos comodidad sin que cueste paisaje”, dicen Lucía y Mateo, convencidos de que el turismo puede convivir con el entorno sin transformarlo.

Un refugio único en las montañas de Salta: por qué la experiencia va mas allá del alojamiento

La propuesta no es solamente ofrecer una habitación. Cada visitante encuentra desayunos preparados con productos regionales, recomendaciones de senderos poco conocidos y espacios comunes donde compartir historias con otros viajeros.

También trabajan junto a productores y artesanos de la zona, incorporando alimentos y objetos elaborados en el propio pueblo para que quienes llegan puedan conocer la identidad de Molinos desde adentro.

Con el paso del tiempo, Lucía y Mateo descubrieron que el mayor cambio no fue mudarse de ciudad, sino cambiar su manera de entender la vida cotidiana.

Hoy reciben turistas durante todo el año, muchos de ellos atraídos por la posibilidad de desconectarse del celular, caminar entre montañas y experimentar un ritmo completamente diferente.

fuente: CLARIN

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