
Todos tenemos días difíciles. Ante esta situación, muchos reaccionan con enojo, sienten frustración o, directamente, se ponen a llorar. Aunque algunos sostienen que llorar con facilidad no siempre es una debilidad, los psicólogos aseguran que enfrentar las dificultades con un mar de lágrimas puede tener un significado profundo.
Llorar siempre es una señal de alerta emocional, aunque algunas personas sean más susceptibles que otras a demostrar sus sentimientos de esta manera. Incluso, la cultura occidental tradicional tiene un dogma: los hombres no lloran (al menos en público).
En cualquier caso, el llanto es una vía natural de desahogo que ayuda a disminuir la tensión y recuperar la calma. Las lágrimas liberan toxinas y contribuyen a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
En este sentido, la psicología positiva explica que el llanto puede ser un verdadero indicador de resiliencia porque transforma la vulnerabilidad en fortaleza, más allá de que sea percibido como lo contrario.
¿Por qué lloramos a menudo?
En el sitio Psicología y Mente, el psicólogo Mario Arrimada afirma que “el llanto es una reacción asociada a un estado emocional que abarca la alegría, la pérdida, el fracaso y la tristeza o cualquier otro sentimiento de índole negativa”. Ello le lleva a preguntarse por qué algunas personas lloran muy a menudo.

“En el ámbito de la psicología, algunos estudios sobre las funciones del llanto han revelado una posible relación con la experiencia de una persona al sentir impotencia en una determinada situación”, dice Arrimada.
Agrega que “estas teorías podrían explicar el motivo por el que algunas personas tienden a llorar tras haber recibido una buena noticia, ya que podría sentirse impotente para influir en aquellos acontecimientos que están sucediendo en relación con esa buena noticia”.
Por otra parte, dice que “al existir una gran variedad de situaciones a las que se tienen que enfrentar las personas a lo largo de su vida que les podrían afectar psicológicamente y generar las ganas de llorar, esto podría desencadenar otros síntomas como la abulia, la anhedonia, la apatía, la fatiga o la tendencia al aislamiento”.

Destaca que “aunque el llanto es un proceso natural, hay personas que lloran con bastante frecuencia hasta tal punto que llegan a preguntarse si realmente es normal hacerlo a menudo”. En este tipo de situaciones se recomienda buscar la raíz del problema.
Precisamente, el estrés y la ansiedad, tan comunes en la sociedad actual, son motivos frecuentes para ponerse a llorar. Como dijimos, es una manera de sentir alivio ante una situación que genera una sensación de impotencia o injusticia. Es posible también que exista empatía y que alguien llore al percibir el dolor y el sufrimiento de los demás.
Además del estrés causado por situaciones muy difíciles, el psicólogo relaciona el llanto frecuente con el dolor físico persistente y, por supuesto, con el proceso del duelo. Ante la pérdida de un ser querido, es normal que una persona llore al recordarlo, y esto puede ocurrir con frecuencia hasta que el duelo termina.
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