Lorenzetti alertó sobre el impacto de la IA y advirtió por riesgos en el empleo y la democracia

El juez de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti inauguró una diplomatura en la Universidad de San Isidro y planteó que la inteligencia artificial ya no es una herramienta sino un sistema capaz de tomar decisiones.

El avance de la inteligencia artificial es un motivo de debate y controversia permanente dentro del Poder Judicial. Para el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, “no puede analizarse de manera aislada”. Así lo planteó en su discurso de apertura de la Diplomatura en Derecho de la Inteligencia Artificial en la Universidad de San Isidro, en una jornada que reunió a magistrados, fiscales y académicos.

La clase inaugural, titulada “IA y Estado de Derecho: una conversación sobre Justicia, Tecnología y Democracia”, también contó con la participación del juez de la Cámara Federal de Casación Penal Mariano Borinsky y la coordinación de Juan Manuel Garay, director del programa. También estuvieron presentes el rector Enrique Del Percio y la directora académica Mariana Barreiro.

Desde el inicio de su exposición, Lorenzetti marcó una diferencia conceptual que atravesó todo su análisis. “No estamos frente a una herramienta más, sino ante un sistema que puede sustituir la actividad humana, incluso en la toma de decisiones”, advirtió, al ubicar a la inteligencia artificial dentro de un “nuevo ecosistema” tecnológico más amplio.

El magistrado profundizó esa idea al señalar que el rasgo distintivo del actual cambio radica en su capacidad sustitutiva. “La Inteligencia Artificial no solo ejecuta tareas: puede decidir por sí misma, y eso implica un cambio de enorme relevancia”, sostuvo, al contrastarla con tecnologías anteriores que funcionaban como instrumentos.

En ese marco, describió un escenario global sin un centro de control definido. “Hay múltiples actores en todo el mundo -Estados, empresas e individuos- desarrollando estas tecnologías de manera simultánea, lo que hace imposible dirigir o frenar el proceso”, explicó, al tiempo que advirtió sobre la velocidad del fenómeno: “En apenas 40 años pasamos de un mundo sin internet al actual. La capacidad de adaptación de las sociedades es cada vez más limitada frente a esta aceleración”.

Lorenzetti planteó que el desarrollo de estos sistemas podría generar un desplazamiento masivo de trabajadores, incluso en áreas altamente calificadas. “Muchas tareas que hoy realizan profesionales pueden ser reemplazadas en segundos por sistemas de inteligencia artificial. Esto ya está ocurriendo y va a profundizarse”, afirmó. Y agregó una advertencia con derivaciones políticas: “Si el desempleo se expande, puede generar problemas serios de gobernabilidad en muchos países”.

Borinsky: “Es parte del presente”

Por su parte, Mariano Borinsky abordó el fenómeno desde una perspectiva vinculada al ejercicio profesional. “No se trata de una cuestión del futuro: ya es parte del presente de nuestra profesión. No importa si uno trabaja en un estudio jurídico, en una fiscalía, en una defensoría, en un tribunal o en el ámbito académico: la IA está presente y lo hace cada vez más y a una velocidad inusitada”, sostuvo.

Mariano Borinsky aseguró que la inteligencia artificial no reemplaza al abogado “pero sí puede potenciarlo.

El camarista enumeró algunos de los interrogantes que ya atraviesan a la práctica judicial: el tratamiento de documentos generados por algoritmos, la valoración de pruebas obtenidas mediante inteligencia artificial y la responsabilidad de quienes utilizan herramientas cuyo funcionamiento no dominan completamente.

En ese contexto, planteó un desafío de fondo: “¿Cómo aseguramos que la justicia siga siendo humana, aún cuando incorpore tecnología?”. Y subrayó la necesidad de formación específica: “Lo central es esto: quien utilizan estas herramientas debe estar capacitado. La inteligencia artificial no reemplaza al abogado, pero sí puede potenciarlo”.

Como parte de su intervención, Borinsky presentó un caso práctico mediante el uso de la herramienta NoteBookLM, con la que mostró cómo un fallo complejo puede ser procesado en pocos minutos para generar materiales explicativos y presentaciones, lo que evidenció el potencial de estas tecnologías para sistematizar información jurídica.

El cierre estuvo a cargo de Garay, quien destacó el enfoque aplicado de la diplomatura. “Hay algo que para nosotros es central: la aplicación práctica. No nos quedamos solo en lo teórico; quisimos dar un paso más y trabajar directamente con herramientas concretas”, afirmó.

fuente: GOOGLE NEWS

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