
Licuar hojas de menta con bicarbonato de sodio se está popularizando como un aliado doméstico.
Esta combinación aprovecha tanto los aceites esenciales presentes en la menta como las cualidades del bicarbonato para ofrecer múltiples beneficios.
Sus usos abarcan desde diferentes formas de limpieza, hasta cuidado personal, aromatizaciones y acción repelente.
En esta nota, cómo se prepara la fórmula correcta y todas las formas de utilizarla.
Una mezcla sencilla, natural y económica compuesta por hojas de menta y bicarbonato de sodio ha llamado la atención como alternativa para el hogar y el cuidado de las plantas.
La menta es una de las hierbas aromáticas más populares: aporta un aroma intenso, aceites con acción antimicrobiana y puede ayudar a repeler insectos.
Por su parte, el bicarbonato de sodio es reconocido por sus propiedades desodorizantes, de limpieza y por una leve acción abrasiva que permite remover manchas sin recurrir a detergentes muy agresivos.

Al combinar ambos ingredientes, se obtiene una pasta o solución que aprovecha la frescura y el aroma de la menta junto a la acción limpiadora del bicarbonato, permitiendo reducir el uso de productos con químicos fuertes o simplemente ofrecer una opción más ecológica.
Cómo usar hojas de menta y bicarbonato
Limpieza del hogar: si licúas hojas de menta con bicarbonato y un poco de agua, puedes obtener una pasta que sirve para limpiar mesadas, fregaderos y superficies resistentes. El resultado es una superficie limpia, sin manchas, con olor fresco y sin depender de detergentes fuertes.
Cuidado de plantas: diluida en agua, esta mezcla puede aplicarse sobre las hojas de algunas plantas para repeler plagas como pulgones o ácaros, gracias al aroma de la menta. Además, el bicarbonato ayuda a regular de manera suave el pH del suelo, favoreciendo el crecimiento de ciertas especies.
Desodorizante natural: la mezcla también puede colocarse en pequeños recipientes dentro de armarios, heladeras o zapateros, para absorber olores desagradables y mantener un ambiente más fresco.
Higiene personal (uso externo): algunas personas usan esta mezcla para limpieza de pies (elimina olor y bacterias). Eso sí, no debe usarse a diario porque el bicarbonato es abrasivo y puede irritar la piel.
¿Cómo se prepara?
- Lavar bien un taza de hojas de menta para eliminar tierra o impurezas.
- Colocar las hojas en una licuadora junto con dos cucharadas de bicarbonato y un poco de agua.
- Licuar hasta obtener una pasta homogénea.
- Para higiene personal solo se necesita 1 cucharadita rasa de bicarbonato de sodio, 1 puñado de hojas de menta fresca limpias (de 8 a 12 hojas procesadas con un poco de agua) y 1 litro de agua tibia.
Usar la mezcla según el fin al que la destinas:
- Para limpieza, aplicarla directamente sobre la superficie.
- Para plantas, diluirla en más agua y rociar sobre las hojas.
- Como desodorante, poner la mezcla en recipientes pequeños y distribuirlos en los ambientes.
- Para uso personal, usar solo 1 o 2 veces por semana. Sumergir los pies limpios de 5 a 10 minutos. No hace falta frotar. Retirar los pies, enjuagar en abundante agua limpia y secar muy bien, especialmente entre los dedos.

Precauciones y consideraciones
Aunque es un truco considerado seguro, existen algunas advertencias que valen la pena tener en cuenta:
- No aplicar la mezcla sin diluir sobre plantas delicadas, ya que algunas hojas podrían irritarse o dañarse con la concentración directa. Esta es una preparación que no reemplaza por completo el uso de productos especializados para limpieza intensiva o tratamientos fitosanitarios profesionales en el cuidado de plantas; más bien debe considerarse como un complemento o alternativa más amigable con el ambiente.
- No es un medicamento.
- No se debe ingerir.
- Puede causar irritación. No aplicar en piel lastimada o muy sensible.
- No reemplaza productos desinfectantes fuertes.
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