
Las autoridades de Líbano exhortaron a Irán a dejar de interferir en su país, en medio de fuego cruzado entre Israel y el grupo terrorista Hezbollah después de que un nuevo acuerdo de tregua fracasara antes incluso de entrar en vigor.
Líbano se vio arrastrado el 2 de marzo a la guerra en Medio Oriente -desatada con los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán del 28 de febrero- cuando Hezbollah atacó Israel en solidaridad por la muerte del líder supremo iraní.
“No es su país, es el nuestro (…) No tienen por qué interferir en nuestro país“, le dijo el presidente libanés, Joseph Aoun, a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán, y afirmó que la gente de Líbano estaba “harta” de la guerra entre Israel y Hezbollah.
También pidió a Israel “mostrar cierta voluntad (…) de poner fin a esta guerra”. “Estamos preparados (…) ¿Y ustedes?”, señaló Aoun en CNN.
El jefe de Estado se enfrenta a la reticencia de Hezbollah al cese al fuego y de una parte de la población desde el inicio de negociaciones directas de Líbano con Israel, por primera vez en décadas. Los dos países no mantienen relaciones diplomáticas.

Aoun también acusó a Irán a dejar de usar a su país como “moneda de cambio” en las conversaciones con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Medio Oriente. “No están tratando de ayudarnos… el pueblo libanés está pagando el precio… en beneficio de sus propios intereses”, señaló el líder libanés y añadió: “Nuestros intereses… no coinciden con los suyos”.
Irán exige que cualquier acuerdo con Washington incluya la retirada de las tropas israelíes del Líbano y el fin de las hostilidades de Israel con Hezbollah -muy cercano a la República Islámica.
Siguen los ataques cruzados entre israelíes y Hezbollah
El presidente del Parlamento, Nabih Berri, que oficia de intermediario con Hezbollah, mencionó por primera vez la posibilidad de que el grupo chiita evacúe el sur del país si Israel se retira de Líbano y si se alcanza un alto el fuego “global e incondicional”.
En el terreno, un bombardeo israelí en el distrito de Nabatiyé, en el sur del Líbano, causó cinco muertos, entre ellos una mujer y un paramédico, según el Ministerio de Salud libanés.
El ejército israelí efectuó también un ataque a la entrada de Tiro. Bombardeos sobre esta ciudad milenaria, uno de los cuales dañó levemente el hospital Jabal Amel, causaron siete muertos durante la noche, indicó a la AFP una fuente de la defensa civil. El hospital ya había sido golpeado a comienzos de la semana.

“Mi casa en el pueblo quedó destruida, mi casa en Tiro también, no nos queda nada más que la ropa que llevamos puesta”, declaró a la AFP Marwan Ghorayeb, un jubilado de las fuerzas de seguridad.
Hezbollah reivindicó por su parte varios ataques contra las tropas israelíes que ocupan una parte del sur del país, pero no contra el norte de Israel.
El ejército israelí indicó sin embargo el viernes por la noche que las sirenas de alarma habían sonado en localidades del norte de Israel, después de que misiles tierra-aire apuntaran contra un avión militar, que no resultó dañado. Un portavoz precisó a la AFP que el avión se encontraba en el sur del Líbano.
Si bien el acuerdo de alto el fuego prevé, en esta fase, el mantenimiento de los disparos y operaciones del ejército israelí, el jefe de Hezbollah, Naim Qasem, aseguró el jueves que no habría “seguridad” para el norte de Israel “sin seguridad para las aldeas” del sur del Líbano.
Los bombardeos israelíes sobre el Líbano han causado más de 3.560 muertos desde el inicio del conflicto, es decir, más de 30 adicionales en 24 horas, según un nuevo balance de las autoridades.
Del lado israelí, 27 soldados y un contratista civil han perdido la vida en Líbano.
Con información de AFP
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