
La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares. La iniciativa, impulsada por el oficialismo, busca otorgar a las provincias la potestad de definir qué áreas glaciales y periglaciares deben protegerse y cuáles pueden habilitarse para la minería, siempre que no se afecte el aporte hídrico.
Los cambios propuestos
- Definición de glaciar y periglaciar: se restringe la protección a zonas con aporte hídrico comprobable.
- Minería habilitada: glaciares de roca o escombros podrían quedar fuera de la protección, permitiendo explotación minera.
- Competencia provincial: las provincias decidirían qué áreas son reservas estratégicas de agua.
- Impacto económico: el gobierno sostiene que la reforma destrabaría inversiones millonarias en cobre y otros minerales.
Posturas enfrentadas
El oficialismo defiende la reforma como una vía para dinamizar la economía y atraer inversiones. Sin embargo, especialistas y organizaciones ambientales advierten que limitar la protección de glaciares pone en riesgo reservas vitales de agua dulce, en un contexto de crisis hídrica global y retroceso de los hielos por el cambio climático.
Desde la oposición, varios bloques expresaron su rechazo. La diputada Natalia de la Sota expresó que está “en las antípodas de Milei” y que no acompaña esta iniciativa, mientras que otros legisladores remarcaron que la ley que estaba vigente garantizaba la seguridad hídrica de comunidades enteras.




