“Ley anti-Shein”: el proyecto para frenar la invasión de ropa importada

El auge de plataformas como Shein y Temu, sumado al contrabando, pone en jaque al empleo local. Advierten que muchas maquinarias se están vendiendo por falta de trabajo.

El estallido de las importaciones

Durante el primer semestre de 2025, la industria textil argentina sufrió un impacto sin precedentes. Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (Ciai), las importaciones crecieron un 97% en volumen, destacándose el ingreso masivo de ropa usada desde Estados Unidos y Europa vía Chile. Los datos de la Fundación Pro Tejer son alarmantes: el ingreso de ropa de segunda mano saltó de 24 mil kilos en 2024 a 4,6 toneladas en 2025, un incremento del 19.000% que amenaza con convertir al país en un depósito de descartes textiles.

Impacto en la industria cordobesa

La situación en Córdoba refleja la gravedad del fenómeno nacional, recibiendo entre el 10% y el 15% del total de las prendas importadas. Representantes de la Cámara Textil local señalan que la competencia con las plataformas chinas de “ultra fast fashion”, como Shein y Temu, resulta imposible debido a sus precios irrisorios y la falta de carga impositiva. Este escenario ha llevado a que muchos fabricantes cordobeses cierren sus puertas o malvendan sus maquinarias ante la imposibilidad de competir con productos que, en muchos casos, ingresan por contrabando o subfacturación.

Riesgos sanitarios y ambientales

Más allá de lo económico, expertos alertan sobre el peligro de estas prendas que carecen de controles sanitarios y suelen contener químicos tóxicos, ácaros y bacterias. Al ser mayoritariamente de fibras sintéticas, su vida útil es corta y terminan rápidamente en basurales, generando microplásticos que no se degradan en siglos. En la capital provincial, el 95% de los residuos de las fábricas termina en enterramientos sanitarios en Piedras Blancas, evidenciando una crisis de gestión de residuos que las respuestas oficiales aún no logran mitigar.

Hacia una regulación protectora

Ante este panorama, el sector impulsa un proyecto de “ley anti-Shein” para elevar los aranceles de importación al 35% y aplicar tasas adicionales para la sostenibilidad textil. Mientras países como Francia ya limitan la promoción de estas marcas, Argentina transita el camino inverso con una reciente baja de tasas. Como contrapartida, organizaciones locales en Córdoba apuestan a la economía circular y la capacitación en recuperación de telas para intentar rescatar un rubro que hoy lucha por su supervivencia frente al avance del descarte global.

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fuente: CANALC

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