Las 5 señales de daño renal que aparecen en la piel

Nuestros riñones cumplen funciones vitales ya que filtran la sangre y regulan el equilibrio del cuerpo.

Cuando comienzan a fallar, las toxinas se acumulan y pueden manifestarse cambios visibles en la piel.

Detectar estos signos cutáneos permite consultar a tiempo y frenar daños mayores.

Aquí, cinco señales en la piel que podrían indicar daño renal.

El correcto funcionamiento de los riñones es esencial para purificar la sangre, regular líquidos y mantener el equilibrio de minerales en el organismo.

Cuando los riñones se deterioran -como en el caso de la Enfermedad renal crónica (ERC) – su capacidad de eliminar toxinas disminuye. Ese exceso de desechos en sangre puede manifestarse en la piel.

A continuación, cinco señales cutáneas que conviene vigilar.

1. Piel muy seca (xerosis)

Esta es una de las manifestaciones más comunes: hasta un 72 % de pacientes con ERC presentan piel seca, escamosa y tirante. La disminución en la función de glándulas de sudor y sebo, reguladas indirectamente por el buen funcionamiento renal, puede provocar esa sequedad. La resequedad puede generar grietas, fisuras e, incluso, favorecer infecciones si no se trata a tiempo.

Problemas en la piel a partir del daño renal.Problemas en la piel a partir del daño renal.

De acuerdo a una nota de The Times of India, mantener una hidratación adecuada, evitar duchas muy calientes y usar cremas emolientes puede aliviar los síntomas, pero si la sequedad persiste, conviene consultar al médico.

2. Picazón intensa (prurito urémico)

La acumulación de toxinas -como urea- por culpa de riñones que no filtran correctamente puede irritar las terminaciones nerviosas de la piel, causando picazón persistente. Este síntoma afecta a muchos pacientes: alrededor de un 56 % manifiesta prurito.

Rascarse puede derivar en marcas, heridas, parches de piel engrosada o dermatitis, lo que incrementa el riesgo de infecciones. Aunque cremas, baños templados con avena o terapias tópicas pueden ayudar a aliviar, el tratamiento definitivo pasa por atender la causa renal.

3. Erupciones, granitos o bultos en la piel

En casos avanzados, la acumulación de residuos en sangre puede provocar inflamación, lo que se manifiesta como pequeñas protuberancias rojizas, granitos o erupciones. En situaciones más graves, pueden aparecer lesiones dolorosas, manchas purpúreas, úlceras o incluso necrosis cutánea, sobre todo en piernas o zonas de menor circulación.

Algunas afecciones raras como la Calcifilaxia -depósito de calcio en la piel- pueden desarrollarse en etapas terminales de la enfermedad renal. Es importante usar jabones suaves sin fragancias, secar la piel con suaves toques, y acudir a un dermatólogo si las lesiones se expanden o supuran.

4. Hinchazón o edema (retención de líquidos)

Cuando los riñones no eliminan adecuadamente agua y sal, el cuerpo puede retener líquidos, provocando hinchazón visible. Es común que la inflamación afecte zonas como alrededor de los ojos, tobillos, manos o pies; la hinchazón facial -especialmente matinal- puede ser uno de los primeros signos.

En algunos pacientes, también puede haber depósitos de calcio bajo la piel, que provoquen bultos firmes y dolor en zonas como articulaciones o dedos. Reducir el consumo de sal, mantener las piernas elevadas cuando se está sentado o acostado, y controlar la ingesta de líquidos según indicación médica puede ayudar a mitigar la retención.

5. Cambios en el color de la piel

La acumulación de desechos y el desequilibrio mineral pueden alterar el tono de la piel. En pacientes con daño renal avanzado, la piel puede adquirir una tonalidad pálida, grisácea, amarillenta o incluso más oscura de lo habitual. Estos cambios se deben a varios factores: toxinas acumuladas, anemia (por menor producción de hormonas que estimulan la producción de glóbulos rojos), depósitos de uremia o hiperpigmentación en zonas expuestas al sol.

Algunas personas presentan manchas, parches oscuros o apariencia “apagada” de la piel. Proteger la piel del sol, llevar una dieta rica en hierro si lo indica el médico y controlar la función renal puede ayudar a ralentizar estos cambios.

Picazón por el daño renal.Picazón por el daño renal.

¿Por qué conviene prestar atención a la piel?

La piel puede ser una ventana silenciosa hacia la salud interna. En el caso de los riñones, muchas veces los primeros síntomas pasan desapercibidos: la orina puede verse normal y la persona no siente dolor. Pero cuando se producen alteraciones en la dermis, esas señales cutáneas pueden anticipar un problema renal por debajo. Detectarlas a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento precoz o un daño irreversible.

Más allá del cuidado de la piel -hidratar, evitar microtraumas, usar ropa cómoda- lo más importante es una evaluación médica: análisis de sangre y orina pueden confirmar si existe deterioro renal. Asimismo, adoptar hábitos saludables -hidratación, dieta equilibrada, control de presión arterial y azúcar- contribuye a prevenir el avance de enfermedades renales.

fuente: CLARIN

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