
Poco a poco las bajas temperaturas comienzan a ser una constante en la Argentina y la llegada del invierno marcará un termómetro cada vez más bajo. Combatir esto es no es una tarea sencilla, donde aislar tu casa del frío en invierno es clave. Sin embargo, hay formas efectivas de hacerlo.
Lo primero que suelen hacer la mayoría de argentinos una vez que el frío se vuelve una constante es prender la calefacción. Con el objetivo de cuidar la economía doméstica, muchos comienzan prendiéndola algunos minutos y luego pasa a ser parte de la rutina.
Sin embargo, prender la calefacción o dejar una persiana semiabierta para que el calor del sol pueda penetrar desde temprano son medidas que no terminan de mantener caliente el ambiente. Más aún si tenemos en cuenta que las corrientes frías pueden llegar a congelar las ventanas y el calor se pierde rápidamente.

Tanto es así que más del 30% de la calefacción de una casa se pierde debido a que las ventanas y las puertas tienen un aislamiento deficiente y el calor se escapa por esas hendijas.
Aparte de generarnos una incomodidad constante, las bajas temperaturas generan la aparición de condensación en los marcos y cristales que provocan humedad o moho. Es decir, ya no solo afecta a la comodidad, sino también a la salud. Por ello, te damos cinco métodos para aplicar en tu casa si querés mantener el calor.
1- Ajustar las bisagras
Algo tan sencillo como tener bien ajustadas las bisagras, manijas y cerraduras de las casas se convierte en algo esencial para asegurar el cierre hermético de las ventanas. Los especialistas coinciden en la importancia de evitar las bisagras flojas que puedan generar microfugas de aire frío.
Es por ello que también suele aconsejarse la lubricación de los herrajes para prevenir problemas y mantener la presión adecuada.
2- Sellos de goma o espuma de poliuretano
Estos cumplen una función clave a la hora de aislar el ambiente. Son la primera barrera contra la infiltración de aire frío. Para este método hay que tener en cuenta que, a medida que pasan los años, la exposición genera que se deterioren las puntas y hay que reemplazarlas por ventanas de aluminio, PVC o madera.
3- Estar atento a los espacios
El pequeño resquicio entre el marco y la pared suele ser un lugar donde pasan las corrientes de aire y no solemos detectarlo. Para evitar que se filtre el frío, se puede usar silicona neutra o espuma de poliuretano expandido y sellar el perímetro interior para evitar la obstrucción de la apertura.
Las cajas de persianas son otro lugar complejo, sobre todo si nos fijamos en los edificios antiguos. Colocar paneles aislantes de poliestireno o poliuretano, asegurados con espuma expandida, permite bloquear la salida de calor a través de estos compartimentos.
4- Aplicar láminas aislantes en los vidrios
Estas generan una capa reflectante que retiene el calor durante el invierno. Este método implica colocar la película sobre la superficie y sellar los bordes con cinta adhesiva de doble cara. Para poder ajustar bien el material al vidrio se puede utilizar un secador de pelo que crea un microespacio de aire y mejora la resistencia térmica.
5- Cuidar las estructuras de madera
Son elementos que presentan particularidades a la hora de pensar en el aislamiento de los ambientes, a pesar de que la madera es un buen aislante natural. Esto se debe a que sufre deformaciones por la humedad y demanda mucho mantenimiento.
Los especialistas recomiendan el uso de burletes autoadhesivos en los bordes, así como también la instalación de cintas aislantes en el umbral interior, relleno de grietas con masilla y empleo de cortinas térmicas.
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