
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) lidera un estudio internacional, junto con la Universidad Nacional de Tucumán y la Universidad Autónoma de Baja California (México) sobre competencias digitales.
La investigación se denomina: “Buscar y recibir ayuda pedagógica en tiempos de Inteligencia Artificial Generativa” y es dirigida por Analía Claudia Chiecher, doctora en Psicología, investigadora del CONICET y docente de la Facultad de Ingeniería de la UNRC.
El proyecto fue seleccionado para recibir un financiamiento de 20 millones de pesos en el marco de la convocatoria CONICET PIP 2025-2027 y se extenderá hasta 2027.

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Según informó la UNRC, el diseño de la investigación tiene tres fases: Primero, miden con un test especializado el nivel de competencia digital de los estudiantes, clasificándolos en básico, intermedio, avanzado o experto.
Luego, les proponen tareas académicas que exigen recurrir a la IA, y analizan los registros de esas conversaciones. Finalmente, los investigadores cruzarán todos los datos para diseñar intervenciones que enseñen a formular mejores consignas y a ejercer una mirada más crítica sobre las respuestas obtenidas.
El estudio se desarrolla en tres universidades —la UNRC, la Universidad Nacional de Tucumán y la sede de Mexicali de la Universidad Autónoma de Baja California— con el mismo diseño de indagación, lo que permitirá comparar cómo emplean la IA los estudiantes argentinos y los mexicanos.

Algunas conclusiones
Según explicó Chiecher, la mayoría de los estudiantes relevados utiliza la Inteligencia Artificial para estudiar, aunque principalmente para despejar dudas o pedir explicaciones, y en mucha menor medida para tareas de creación de contenido más complejas. “Se perciben seguros usando estas herramientas, pero sus prompts pueden mejorar significativamente con una breve intervención formativa”, señaló la investigadora.

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La especialista distinguió dos perfiles entre los estudiantes: quienes buscan potenciar sus aprendizajes con estas herramientas y quienes solo persiguen delegar la tarea y el esfuerzo. En ese sentido, advirtió que el problema no radica en el uso de la IA en sí, sino en el modo en que se la emplea.
“La IA puede ser una gran aliada para aprender, pero también puede fomentar respuestas superficiales, invitar al plagio o generar una dependencia excesiva si se utiliza sin pensamiento crítico”, sostuvo.
Chiecher subrayó que, pese a haber crecido rodeados de tecnología, los llamados “nativos digitales” no necesariamente saben emplear esas herramientas de forma segura, ética y crítica para aprender.
Planteó una de las principales tensiones del debate actual: la diferencia entre quienes ven en la IA una amenaza y quienes la consideran una ayuda. Según sus datos preliminares, los estudiantes se inclinan mayormente por la segunda postura y relacionan las herramientas de IA con rapidez, innovación y futuro.

El trabajo de campo continuará durante lo que resta de 2026 y todo el 2027, con la recolección de datos en los tres nodos universitarios. El equipo prevé ir publicando resultados parciales a medida que avance el análisis.
Chiecher consideró imprescindible generar evidencia científica que oriente un uso educativo de la Inteligencia Artificial para favorecer realmente el aprendizaje. “Estamos en un momento de urgencia epistémica compensatoria”, definió
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