
El periodismo profesional atraviesa una transformación profunda por el avance de las redes sociales y la Inteligencia Artificial, pero conserva una tarea que sus nuevas herramientas no pueden reemplazar. La verificación de los datos, el contacto con las fuentes y la capacidad de aportar contexto. Fueron algunos de los puntos que destacaron Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín, y Joaquín Morales Solá, columnista de La Nación y presidente de la Academia Nacional de Periodismo.
El encuentro se realizó durante la Asamblea General de ADEPA y tuvo además un componente especial. Kirschbaum, Morales Solá y Daniel Dessein, presidente de La Gaceta de Tucumán y moderador de la conversación, nacieron en Tucumán. Por eso, la charla llevó por título “Contar la Argentina, una conversación entre dos referentes del periodismo nacidos en Tucumán”; y permitió repasar los cambios que atraviesa la profesión, pero también la relación siempre tensa entre los medios y el poder político.
Kirschbaum planteó que las redes sociales modificaron la centralidad que durante décadas tuvieron los medios en la construcción de la agenda. Frente a ese cambio, sostuvo que el periodismo profesional debe reforzar aquellos atributos que lo diferencian de la información que circula sin verificación.
“Hay una cuestión central, que es la verificación”, planteó el editor general de Clarín. Para Kirschbaum, los medios necesitan producir información propia y ofrecer contenidos que no estén disponibles de la misma manera en las redes sociales.
La Inteligencia Artificial también ocupó buena parte de la conversación. Kirschbaum la definió como una herramienta de enorme utilidad para las redacciones, aunque advirtió de sus efectos sobre la actividad periodística.
La calificó como una tecnología “muy útil, pero también depredadora del conocimiento”. Y señaló que una parte importante de la información que utilizan estos sistemas proviene del trabajo de medios periodísticos, que no reciben un pago por el uso sin autorización de esos contenidos.
El vínculo con las fuentes, un límite para la IA
La pregunta de Agustino Fontevecchia, vicepresidente de Editorial Perfil, llevó la discusión un paso más allá. El directivo apuntó a los límites entre lo que puede hacer un ser humano y lo que podría llegar a hacer un sistema algorítmico, en particular en la construcción de relaciones de confianza.
Kirschbaum reconoció que la Inteligencia Artificial ya puede reproducir voces y que su velocidad de evolución hace difícil anticipar hasta dónde llegará, pero marcó una diferencia que considera central. “No hay como la entrevista personal”.
Para el editor general de Clarín, la relación entre un periodista y una fuente de información no es algo esporádico. “Es cultivar una fuente, te lleva tiempo y confianza mutua”, explicó. Ese tipo de relación, sostuvo Kirschbaum, representa un límite para la Inteligencia Artificial. También destacó el peso de la experiencia profesional para determinar qué información resulta verosímil y cuál requiere mayores controles.
Morales Solá puso el foco en una de las tareas básicas del periodismo profesional, el chequeo de los datos. Para el periodista, el primer deber consiste en comprobar que la información sea cierta y consultar distintas fuentes antes de publicarla.
La tecnología puede encontrar información, resumir documentos o procesar grandes volúmenes de datos, pero, según Morales Solá, no cuenta con “conciencia y contexto”, dos elementos centrales para interpretar los hechos y determinar su relevancia.
La relación con el gobierno apareció como otro de los ejes centrales de la conversación. Kirschbaum planteó que existe una tensión que forma parte de la propia naturaleza del oficio, aunque “la descalificación del periodismo y de los periodistas” que hace el presidente Milei “es un hecho antidemocrático”. Pero a su vez, “es un un estimulante para que sigamos trabajando lo más profesionalmente posible y no dar ningún margen para que esa crítica tenga carnadura”.
En ese marco, también recordó los ataques que recibió el periodismo durante el kirchnerismo. Para el editor general de Clarín, esas agresiones no deben llevar al periodismo a modificar su función, sino a fortalecer el trabajo profesional.
En ese punto reivindicó una enseñanza de Marty Baron, el ex editor ejecutivo de The Washington Post, a quien tomó como referencia frente a las presiones y los ataques. La respuesta, según esa mirada, consiste en hacer mejor periodismo.
Morales Solá sostuvo que la libertad de prensa nunca puede considerarse una conquista definitiva y planteó que la relación entre los medios y el poder vuelve a estar bajo tensión en la Argentina. Recordó que Milei lo calificó hace pocos días como “basura humana” e “inmundicia humana”. En ese sentido, cuestionó el clima de confrontación que mantiene el Presidente y habló de un desconocimiento profundo sobre la relación que debería existir entre el gobierno y la prensa.
El moderador Dessein destacó que Kirschbaum y Morales Solá arrancaron trabajando como periodistas en Tucumán, en la década del ’70, cuando dieron sus primeros pasos en La Gaceta y luego desembarcaron en Buenos Aires. También mencionó a Tomás Eloy Martínez, otro destacado periodista tucumano, que falleció en 2010.
Kirschbaum recordó que fue Rafael Perrota, por entonces director del diario El Cronista Comercial, quien lo contrató para trabajar en Buenos Aires, cuando tuvo problemas para seguir viviendo en Tucumán. Luego Perrota fue secuestrado y desaparecido por la dictadura militar.
La pregunta final, de Martín Etchevers, presidente de ADEPA, retomó el tema del impacto de la Inteligencia Artificial. La respuesta de Kirschbaum y Morales Solá apuntó a una idea común. La tecnología puede modificar las herramientas y los formatos, pero no elimina la responsabilidad del periodista frente a los hechos.
El desafío para los medios profesionales consiste en aprovechar la Inteligencia Artificial sin perder aquello que lo diferencia de los contenidos que circulan sin control por las redes sociales. Verificar, consultar fuentes, conseguir información propia y aportar contexto siguen siendo las bases del oficio.
Y también permanece la tensión con el poder. Hacia el final de la charla, Morales Solá resumió esa función del periodismo con una frase que sintetizó buena parte del debate. “Esa es nuestra misión, contar cosas que el poder no quiere que se sepan”, concluyó el presidente de la Academia Nacional de Periodismo.
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